ROTTERDAM, ERASMO DE / ERASMO DE ROTTERDAM
Los buenos adagios sintentizan en muy pocas palabras un tesoro de sabiduría acumulado durante siglos.
Erasmo de Rotterdam supo reconocer la importancia de los que se labraron en la Antigüedad y quiso recopilarlos para explicarlos en pocas páginas.
Sin embargo, su objetivo último no era tanto elucidarlos cuanto transmitir las numerosas enseñanzas religiosas, políticas y sobre todo morales que en ellos se compendian. Era muy consciente de que su sentido último podía haberse borrado con el paso de los siglos, pero también de que su correcta actualización les dotaría de un alcance amplio, de modo que volvieran a ser comprensibles para el vulgo, tantas veces pervertido por las mentes supuestamente más doctas y preclaras.
Erasmo reconstruye el profundo poso de sabiduría que abrigan las sentencias antiguas.
Erasmo de Rotterdam (1469-1536) es el máximo exponente del Renacimiento europeo. Reconocido como pedagogo, orador y maestro de los humanistas cristianos, sus ideas son tenidas en cuenta en toda Europa. Ante la grave situación en que se encuentran la institución eclesiástica y el clero, siente la necesidad de reformar la Iglesia y apuesta por el regreso al cristianismo primitivo y a la lectura de las Sagradas Escrituras. Su ideario humanista propone la recuperación de los valores permanentes de la cultura grecolatina, la denuencia de la guerra y un apasionado compromiso con los principios del pacifismo. El amor es el eje de la doctrina erasmiana. Su mensaje propone un cristianismo esencial para exhortar a los cristianos no a creer menos, sino a creer mejor, a ser conscientes de lo que exige su fe, y en particular la caridad. Destacan las siguientes obras: Enchiridion Militis Christiani (1503), Encomion Morias-Encomion Stultitiae (1511), Querella Pacis (1516), Institutio Principis Christiani (1516), Consultatio de bello Turcis inferendo (1530), Institutio Christiani Matrimonii (1526) y La viuda cristiana (1529).