ETXEBARRÍA, LUCÍA / ETXEBARRIA LUCIA
Patocracia, el término que describe los sistemas de poder dominados por personalidades patológicas, ofrece una lectura personal y demoledora del panorama español.Lucía Etxebarría integra su experiencia de cancelación pública, y la de otras figuras conocidas, como síntoma de un clima político y cultural más amplio. Un ambiente en el que el disenso se castiga y el miedo se convierte en una herramienta de control.Provocador, subjetivo y deliberadamente incómodo, este libro combina crítica política, psicología social y análisis del lenguaje. Explora el papel del neuromarketing y de la manipulación emocional para mostrar cómo la razón cede terreno frente al impacto afectivo y el pensamiento binario.De esa manera, analiza el rol de los medios, las campañas en redes, la legislación, la distorsión del feminismo, la inmigración y el deterioro de las condiciones de vida. Traza al fin un mapa de enfrentamientos cainitas, cuidadosamente alimentados bajo la lógica del divide y vencerás. Este libro no pretende respuestas cerradas. Invita, más bien, a cuestionar los relatos dominantes y a reflexionar sobre el retroceso de la libertad de expresión en un aterrador contexto de deriva autoritaria.
¿Qué puedo decir de mí? He escrito cinco novelas, dos libros de cuentos, dos de poesía, tres ensayos, un libro para niños y tres guiones que se han llevado al cine. He ganado seis premios literarios de renombre (Planeta, Nadal, Primavera, Barcarola, Il Lazio de Literatura, concedido por el Ministerio de Cultura italiano, y el Coca-Cola de redacción, que obtuve cuando tenía nueve años). Tengo 43 años, una hija, un perro, tres tatuajes e incontables cicatrices, tanto visibles como invisibles. Entre las visibles, una de ellas me cruza el pecho y otras dos me circundan la ingle, lo que supongo que resulta bastante simbólico. Soy doctora Honoris Causa por la Universidad de Aberdeen. Mis obras se han traducido a catorce idiomas. Soy madre soltera, sagitario con ascendente en sagitario, bastante celosa de mi vida privada, y no me gusta nada la idea de que en la solapa de un libro figure mi biografía porque las biografías se suelen escribir cuando uno ya se ha muerto y a mí, espero, me queda mucho por vivir.