«Existen fantasistas que se tragan ladrillos y otros a ranas vivas. He visto a faquires que ?escupen? plomo fundido. Son personas normales. Los verdaderos chiflados son algunos iluminados que el 22 de junio abandonaron París para comer polvo. Los conozco bien; formo parte de ellos.»
Así nos describe Albert Londres, uno de los más sobresalientes cronistas del siglo xx, a los participantes del Tour de Francia de 1924, prisioneros de la carretera que, persiguiendo una incierta gloria, soportaron toda clase de sufrimientos y condiciones extremas. Pero lo que quizás sorprenderá más al lector es que todos los temas actuales aparecen ya de una u otra forma en estas deliciosas crónicas: el dopaje, las escaramuzas entre los equipos y entre los ciclistas y dirección del Tour y, por supuesto, el glamour de esta mítica carrera.
Albert Londres (1884-1932) fue periodista y escritor francés. Su carrera empezó con la publicación de varios libros de poemas y una obra de teatro. Ocasionalmente escribía también para periódicos de la región. Al desarrollar su carrera fue periodista parlamentario y, tras empezar la Primera Guerra Mundial, se convirtió en corresponsal de guerra. Su gran deseo era visitar los países de oriente, pero su primer viaje realizó en 1915 como periodista de Le Petit Jornal en Serbia, Grecia, Turquía y Albania. Finalmente, en 1922 consiguió viajar a Asia, donde, en forma de reportajes, relató la vida co