Aunque la historia recuerda a sir Arthur Conan Doyle como el padre de Sherlock Holmes, el autor fue también un consumado deportista y boxeador aficionado que veía en el boxeo una prueba suprema de carácter y disciplina. Su autoridad en la «dulce ciencia» era tal que, en 1909, llegó a recibir la invitación para arbitrar el histórico campeonato mundial de los pesos pesados entre Jack Johnson y James Jeffries. Esta pasión se vuelca en Cuentos del ring, una antología que rescata cuatro relatos magistrales donde la técnica, el honor y la historia se entrelazan dentro y fuera del cuadrilátero.
El lector encontrará aquí desde el realismo social de El maestro de Croxley(1899), donde un estudiante de medicina se enfrenta a un minero profesional para costear su carrera, hasta lo sobrenatural en El matón de Brocas Court (1921), una pieza tardía que enfrenta a los vivos con el espectro de un antiguo boxeador. El volumen se completa con dos inmersiones en la época de la Regencia: El lord de Falconbridge (1909), en el que el legendario Tom Cribb entrena a un misterioso aristócrata, y El descrédito de lord Barrymore (1912), una intriga donde las disputas de la alta sociedad se dirimen bajo los códigos del boxeo antiguo a puño limpio..
Con la misma maestría narrativa que le dio fama mundial, Conan Doyle nos transporta en estas páginas a la época dorada del boxeo, demostrando que el coraje y la inteligencia son las armas definitivas tanto en la literatura como en la lona.
El éxito y la popularidad conseguidos con sus personales - Sherlock Holmes, Watson, el profesor Challenger o el brigadier Gérard - inclinaron hacia la literatura al novelista británico sir Arthur Conan Doyle (1859-1930), médico de profesión. Sin embargo, desempeñó tareas sanitarias dentro del ejército en la campaña de Sudán y en la guerra de los bóers. Además de renovar el género policiaco, creó novelas de anticipación como El mundo perdido.