Tierra de Olivos
Tierra de Olivos
Ferres, Antonio
«Cuando me quedo solo, tengo ganas de andar por el campo, de huir del pueblo y marcharme campo a través. El pueblo está rodeado de cerros de tierra roja, con olivares, y en la claridad del cielo se recorta la silueta de alguna palmera ... El campo se ha quedado en una quietud absoluta, silencioso y como preparándose para la noche. Me gusta pisar la tierra suelta, colorada, fren...
Sinopsis
«Cuando me quedo solo, tengo ganas de andar por el campo, de huir del pueblo y marcharme campo a través. El pueblo está rodeado de cerros de tierra roja, con olivares, y en la claridad del cielo se recorta la silueta de alguna palmera ... El campo se ha quedado en una quietud absoluta, silencioso y como preparándose para la noche. Me gusta pisar la tierra suelta, colorada, frente al olivar :.. Siempre me gusta salir de los pueblos grandes y pisar la tierra del campo, refugiarme bajo los olivos, donde hay quietud y no se oye más que de vez en cuando el silbo del aire.» Tierra de olivos nos recuerda a Azorín y a Ignacio Aldecoa, y pertenece a la estirpe de obras como Viaje a la Alcarria, de Cela, y Campos de Níjar, de Goytisolo, con las que es comparable en cualidades. «Libro de viajes», adscrito al realismo social, es al mismo tiempo el relato de la pequeña epopeya personal de su protagonista, tiene innegables visos existencialistas y constituye un hermoso e imperecedero relato antropológico de la tierra que recorre. Está lleno de poesía en su sobriedad y en su deliberada reiteración de situaciones, en el anegarse en un paisaje al que maldicen sus «siervos», los jornaleros, pero cuya belleza no escapa al protagonista, ni escapará al lector atento.
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