En 1976, David Bowie se encontraba en el punto álgido de su adicción a las drogas. Atormentado por la paranoia y el delirio de la fama, huyó del estridencia de Los Ángeles hacia Berlín Occidental. En la ciudad donde cada paseo termina inevitablemente ante un muro, se sentiría más libre que nunca.
Con vívidos detalles de la época, Reinhard Kleist retrata cómo Bowie se sumergió de lleno en el pasado, el presente y el futuro de Berlín con Romy Haag, exploró la decadencia de los locos años veinte; con Iggy Pop, se empapó de la música de Kraftwerk y Tangerine Dream. Y en los estudios Hansa, a la sombra del Muro de Berlín, su música más visionaria surgió del espíritu del pasado. En Berlín, Ziggy Stardust, Halloween Jack y el Duque Blanco se convirtieron en David Bowie
Autor nacido en Hürth, criado en Weilerswist y formado en diseño gráfico e ilustración en Münster, pero en 1996 se mudó a Berlín para trabajar como pintor de murales y como ilustrador de libros. Ya desde el instituto dibujaba historieta y allí fue germinando sus obras, al menos Lovecraft, a la que daría forma forma definitiva en 1995 y llegó a ganar un premio Max und Moritz en 1996. Su siguiente trabajo importante lo desarrolló en 1998, en Nueva York, el álbum titulado Amerika.
Tras ganar en 2001 el premio ICOM al mejor álbum realista por Scherbenmund se dedicó a la animación y en 2005 fue director artístico de la película Mondscheinkinder. Su especialización ha sido la biografía, sobre todo tras triunfar con la de titulada "Cash - I see a darkness", multipremiada. También dibujó las biografías de Castro, Elvis y Nick Cave.