Hubo un tiempo, no tan lejano, en el que la muerte estaba muy presente en nuestra sociedad. Lo impregnaba todo. Se podía sentir, ver, oler, tocar. Y el ritual que la acompañaba era toda una celebración. Vista con los ojos que nos presta Azcona, y sin quitarle la parte trágica, se trataba de una celebración muy cómica.
La inesperada muerte a los noventa y nueve años de don Fabián Bígaro Perlé, y el consiguiente velatorio, el traslado del féretro y el entierro, son el hilo conductor de esta divertidísima novela, que nos vuelve a poner frente al espejo cóncavo de nuestros disparates cotidianos.
Los muertos no se tocan, nene fue llevada al cine por José Luis García Sánchez en 2011.
Rafael Azcona nació en
Logroño en 1926. Empezó como humorista gráfico en La Codorniz, y de esa época proceden sus primeras novelas,
abiertamente humorísticas como El
repelente niño Vicente o Los muertos
no se tocan, nene. Su colaboración con el director italiano Marco Ferreri y
el éxito de sus primeros guiones relegaron a un segundo plano su tarea de
escritor. Guionista y maestro de guionistas, autor de las historias de El pisito, El cochecito, Plácido, El verdugo, La grand bouffe, Belle Epoque
o La niña de mis ojos, Azcona se ha
convertido ya en una clásico vivo del humorismo español. En 2002 apareció su
libro de relatos Estrafalario y en
2005 la reedición de El pisito. Novela de
amor e inquilinato.