Este libro es una gallarda reivindicación de España y de sus métodos
de colonización en el Nuevo Mundo. Avalora y encarece esta
reivindicación el ser obra espontánea, desinteresada, y por ende
imparcial, de un ilustrado escritor norteamericano, y fruto de sus
estudios, investigaciones y concienzudos juicios. Basta leer el Prefacio
de su libro, para poder apreciar el móvil que le impulsó a escribirlo y la
sinceridad y entusiasmo que puso en su labor:
«Porque creo que todo joven sajón-americano ama la justicia y
admira el heroísmo tanto como yo, me he decidido a escribir este libro.
La razón de que no hayamos hecho justicia a los exploradores españoles
es sencillamente porque hemos sido mal informados. Su historia no
tiene paralelo; pero nuestros libros de texto no han reconocido esa
verdad, si bien ahora ya no se atreven a disputarla. Gracias a la nueva
escuela de historia americana, vamos ya aprendiendo esa verdad, que se
gozará en conocer todo americano de sentimientos varoniles. En este
país de hombres libres y valientes el prejuicio de raza, la más supina de
todas las ignorancias humanas, debe desaparecer. Debemos respetar la
virilidad más que el nacionalismo, y admirarla por lo que vale
dondequiera que la hallemos; y la hallaremos en todas partes. Los
hechos que levantan a la humanidad no provienen de una sola raza.
Podemos haber nacido dondequiera -esto es un mero accidente-,
mas para llegar a ser héroes, debemos crecer por medios que no son
accidentes ni provincialismos, sino por la propia naturaleza y para gloria
de la humanidad. Amamos la valentía y la exploración de las Américas
por los españoles fue la más grande, la más larga y la más maravillosa
serie de valientes proezas que registra la historia.»
Charles Fletcher Lummis (Lynn, Massachusetts, 1859 - Los Ángeles, 1928) Reconocido hispanista estadounidense. Periodista, historiador, escritor y poeta, se graduó en Harvard. Emprendió en 1883 una marcha a pie desde Ohio hasta California, llegando a Los Ángeles después de recorrer 5642 kilómetros en 147 días. Fue contratado por el periódico Daily Times de Los Ángeles al día siguiente de su llegada y logró ser uno de los propietarios del periódico. En 1888 se trasladó a Nuevo México para recuperarse de una parálisis y pasó cuatro años entre los indígenas, los cuales aprovechó para estudiar sus costumbres y tradiciones y sus cantos populares, y para aprender dos de sus idiomas. Junto a Mr. A. F. Bandelier emprendió una expedición etnológica e histórica, recorriendo Texas, Colorado, Utah y California en los Estados Unidos, y después México, la América Central, Perú y Bolivia, visitando los parajes donde se desarrollaron los principales hechos de los exploradores y colonizadores españoles. En 1894 regresa a Los Ángeles, funda y dirige dos periódicos. Recibió títulos de varias Universidades; fue fundador y presidente de sociedades para educar a los indios, para conservar los monumentos históricos de California; fundador y secretario de la Sociedad de Arqueología del Sudoeste; miembro vitalicio del Instituto Arqueológico de América, y miembro activo y honorario de muchas otras sociedades.