Un clásico de la literatura picaresca japonesa que retrata, con aguda ironía, la eterna comedia del ser humano.
Son días de frío y ajetreo en las bulliciosas ciudades. Se acerca el último día del año y sus atareados habitantes deben poner en orden sus cuentas y saldar las deudas pendientes. Para todos ellos, ya sean ricos o pobres, samuráis o plebeyos, Don Dinero dicta las normas y la astucia se convierte en moneda de cambio. Comerciantes sagaces, taimadas cortesanas, esposas tacañas y aprendices avispados se mueven con destreza por los entresijos del negocio, el placer y la supervivencia.
Como Lázaro de Tormes o el Guzmán de Alfarache, sus personajes se deslizan por un mundo en el que la astucia vale más que la honra, y el éxito se mide por la habilidad para aprovechar las grietas del sistema, revelando los mecanismos sociales que operan bajo la superficie de las apariencias.
Relatos clásicos de deseo, traición y avaricia
Con una prosa ágil, cargada de humor y una lucidez crítica excepcional, Saikaku retrata la cara más humana de una época en que la virtud es negociable y el ingenio, una necesidad vital.
«Saikaku no solo es el novelista más importante de su época y fiel retratista de la sociedad de su tiempo, sino que además es divertido de leer». Donald Keene.
Ihara Saikaku, seudónimo de Hirayama Tōgo, (Osaka, 1642-ibídem, 1693). Fue un poeta y novelista japonés, una de las más brillantes figuras de la literatura japonesa del período Edo en la historia de Japón. Ganó fama por su rapidez al componer haikai-no-renga, y estableció un record al crear 23.500 versos en un solo día durante una ceremonia en el santuario de Sumiyoshi, en Osaka, en 1685. Es conocido por novelas como Kōshoku Ichidai Otoko (1682), con la que inició un nuevo género: el ukiyo-zōshi.