Este paradójico ensayo, en el que sobrevuela Epicuro, aunque solo se le cite en tres ocasiones, contiene dos partes bien diferenciadas. La primera es un conjunto de breves artículos en los que se reflexiona ingeniosamente sobre temas filosóficos y sociales que desembocan en magníficos aforismos. En la segunda, entran a dialogar famosos filósofos sobre la naturaleza del alma y otros temas. Un diálogo entre el autor y Cadmo, el fenicio creador del alfabeto, inicia una serie de reflexiones sobre la filosofía del lenguaje, que se continúa en el diálogo que mantienen Aristeo y Polifilo sobre la lengua en relación con la Metafísica. Por su ingenio, por su espíritu paradójico, por su belleza literaria, este variado ensayo destila elegancia y claridad. ?Perdonemos al dolor y sepamos que es imposible concebir felicidad mayor de la que poseemos en esta vida humana, tan dulce y tan acerba, tan mala y tan buena, ideal y real a la vez, que contiene todas las cosas y concilia todos los contrastes. Ella es nuestro jardín, y es preciso cultivarlo con celo.? El jardín de Epicuro
Anatole François Thibault (París, 1844 - La Béchellerie, 1924) escribió poesía, novela y ensayo francés. Agudo librepensador, es considerado un maestro de la prosa por la sencillez y precisión de su escritura. En 1921 obtuvo el Premio Noel de Literatura. Hijo de librero, en 1868 publicó su primer libro, "Alfred de Vigny". Trabó amistad con Verlaine y Mallarmé. Su fama data de 1869, con la lectura pública de su poema "La part de Madeleine" (1869), su compendio "Los poemas dorados" (1873) y un poema dramático," Las bodas de Corinto" (1876), después de lo cual se volcó a la prosa, con Jocaste et le Chat maigre (1879). Plasmó su anticonformismo en "Tais" (1890), novela histórica que celebraba el deseo en todas sus formas, contra el cristianismo represivo.