DESCUBRIENDO LAS LEYES DE LA VIDA

DESCUBRIENDO LAS LEYES DE LA VIDA

Editorial:
MAXIMO POTENCIAL
Año de edición:
Materia
Bienestar
Materia BIC
AUTOAYUDA Y DESARROLLO PERSONAL
ISBN:
978-84-947977-8-1
Páginas:
400
Encuadernación:
Bolsillo
Disponibilidad:
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UNA GUÍA EXTRAORDINARIA DE LOS PRINCIPIOS Y LEYES DE LA VIDA QUE CONDUCEN A LA REALIZACIÒN PERSONAL.

JOHN MARKS TEMPLETON logró un éxito extraordinario a lo largo de su vida. A pesar de ser considerado como uno de los mejores inversores de todos los tiempos, otras facetas de su vida han destacado de manera incluso más destacada, especialmente su vertiente filantrópica.

Precisamente, a través de toda su trayectoria vital, Templeton fue desarrollando una maravillosa colección de las ?Leyes de la vida?. Una serie de principios fundamentales que están siempre presentes en toda vida de auténtica realización y logro. Principios universales presentes en todas las sociedades y en todas las religiones que conducen a través de su aplicación al crecimiento personal y a hacer brillar nuestra mejor versión.

Siguiendo los pasos de Benjamin Franklin y otros que han intentado transmitir sus conocimientos a los demás, este libro ha sido escrito a partir de la experiencia de toda una vida y a través de una observación diligente con la esperanza de que pueda ayudar a las personas en cualquier parte del mundo a tener una vida más feliz y también más útil.

Las leyes que se describen aquí son como herramientas. Cuando se aplican consistentemente, tienen el poder de transformar tu vida en una experiencia más útil y feliz.

Existe el dicho de que ?la vida es una escuela difícil porque los exámenes son lo primero y el aprendizaje llega después?. Este libro es un pequeño intento de proporcionar algo de aprendizaje antes de que lleguen los exámenes.

MARKS TEMPLETON, JOHN
John Marks Templeton nació en 1912 en Winchester, una pequeña localidad en el Estado de Tennesse (Estados Unidos). Hijo de una devota familia presbiteriana, el joven John se convirtió en el primer estudiante del pueblo en llegar a la Universidad. Y no sólo asistió a la prestigiosa facultad de Yale, sino que, además, se situó entre los primeros de su promoción. Pero la verdadera leyenda de Templeton se fraguó en Wall Street, donde a partir de 1937 inició una deslumbrante y dilatada carrera como financiero. Pionero en la gestión de fondos de inversión, John Templeton inauguraba las reuniones anuales de su compañía con una oración. Su audacia como inversor le valió ser considerado por la revista Money como «el mejor seleccionador de acciones a nivel mundial del siglo XX». Con el paso de los años, sin embargo, Templeton fue concediendo mayor protagonismo a su faceta de filántropo. En este apartado se centraría con mayor énfasis a partir de 1992, cuando vendió Templeton Funds por 440 millones de dólares, en aquel momento cifra récord para la adquisición de una empresa de fondos. La personalidad de Templeton aunaba clarividencia económica y profundas convicciones espirituales. En 1971 fundó el Premio Templeton para fomentar el progreso en religión, concebida como una idea integradora de conceptos filosóficos y conductas orientadas al amor, la gratitud, la misericordia y la creatividad. El galardón, uno de los mejor remunerados del mundo, pretendía llenar el vacío dejado por la inexistencia de un Nobel de religión. Los méritos de Templeton como filántropo y mecenas le sirvieron para ser investido Caballero del Imperio Británico por la reina Isabel II. Sir Templeton, no obstante, observaba un estilo de vida modesto. El mismo conducía su coche y pasaba el tiempo leyendo, escribiendo y administrando su fundación. Una tarea que llenó sus días hasta su fallecimiento en el hospital de Nassau (Bahamas) a los 95 años.