Cervantes, Goethe, Freud
Cervantes, Goethe, Freud
Mann, Thomas
Hermann Hesse, en El juego de abalorios, retrató a su amigo Thomas Mann como un hombre conocedor del mundo, de carácter conciliador, que ponía un rigor vigilante y ascético en todas sus emprecas y desplegaba una capacidad de trabajo formidable. Otros han destacado su temperamento de burgués desahogado y cínico que, al igual que Goethe, consideraba sus propias obras como bromas....
Sinopsis
Hermann Hesse, en El juego de abalorios, retrató a su amigo Thomas Mann como un hombre conocedor del mundo, de carácter conciliador, que ponía un rigor vigilante y ascético en todas sus emprecas y desplegaba una capacidad de trabajo formidable. Otros han destacado su temperamento de burgués desahogado y cínico que, al igual que Goethe, consideraba sus propias obras como bromas. Él, por su parte, se creyó precisamente el administrador del gran legado goethiano, y, en uno de los ensayos que recoge este volumen, se explica bien el porqué. Queda claro q,Ve Mann se juzgó a sí mismo como un genio a la altura de los tres de los que trata en este libro: si por un lado se vio como el heredero de Goethe, pensó por otro haber igualado la capacidad paródica y la ironía de Cervantes, y admiró como propio el descubrimiento de Freud de la factoría para fantasear que el ser humano posee en el sueño. Así, su inteligente mirada sobre estos tres personajes ahonda en su subjetividad mejor de lo que lo hayan podido hacer los más conspicuos estudiosos de cada uno de ellos y, en unas breves páginas, aprendemos más acerca de su personalidad que lo que puedan darnos unos gruesos tomos biográficos.
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