Las líneas maestras las constituyen los ejes de marcha de las dos columnas facciosas que, partiendo de Sevilla y de Pamplona, convergían hacia Madrid. La primera la mandaba el coronel Yagüe y la segunda el coronel García Escámez. Ambas columnas dejarían, a su paso, una interminable estela de sangre, a consecuencia de la masiva represión. Desencadenada, sobre el elemento civil tenido por noadictos. Fue un genuino genocidio de raíz social. Navarra sería el más elocuente ejemplo de que la guerra de clases provocó matanzas increibles. Como lo fue, al sur del país, la matanza de unos cuatro mil prisioneros de guerra republicanos en Badajoz. Por otra parte, la presencia de dichas columnas estimularía a las bandas de matones locales al asesinato, al saqueo y a las violaciones, precedidas a menudo de humillaciones y de ultrajes de todo tipo. Sin olvidar, la vergonzosa exterminación de menores de edad. Muchas veces con la aprobación, o indiferencia, de los curas párrocos. Así, miles de republicanos de todas las edades, sexo y condición social, en su mayoría de condición humilde, irían apareciendo por las cunetas, al pie de los cementerios o amontonados, como vulgares desechos, en las zanjas y fosas comunes. De las que hasta la fecha fines de año 2005 ya se han localizado cerca de un millar, en las mil esquinas de la piel de toro.
Eduardo Pons Prades nació en Barcelona en 1920. En 1937, después de colaborar en el Consejo Económico de la Madera Socializada (CNT), se alistó en el Ejército Republicano y combatió en Madrid, en el Segre y en el Ebro. Fue herido en Barcelona en 1938 y pasó a Francia al año siguiente, para sumarse a su ejército. En 1942 se integró en las fuerzas de la Resistencia española y estuvo al mando de un destacamento volante de guerrilleros franceses y españoles en los enfrentamientos por la liberación del Aude contra las tropas alemanas. También realizó dos viajes clandestinos a España (octubre de 1944 y diciembre de 1945). Fue detenido el 5 de enero de 1946 pero logró fugarse tres semanas después. Tras su etapa en Francia (1948-1964), regresó a España.
Miembro fundador de la editorial Alfaguara, además de colaborar en distintas publicaciones periódicas como \"Historia y Vida\", \"Historia 16\", \"Nueva Historia\", \"El Correo Catalán\", \"El Periódico\", \"El Diario de Barcelona\", \"El Día de Granada\", \"El Correo de Andalucía\" y las revistas literarias \"Ínsula\", \"Papeles de Sor Armadans\", \"Letras\" e \"Índice de Artes\", ha participado como guionista en la realización de varios cortometrajes españoles y franceses.
Es autor de \"La venganza\" (novela), \"Los que SÍ hicimos la guerra\", \"Un soldado de la República\", \"Guerrillas españolas (1936-1960)\", \"Españoles en los maquis franceses\", \"Los vencidos y el exilio\", \"Los cerdos del comandante (españoles en los campos de exterminio alemanes)\", \"Años de muerte y de esperanza\" (en colaboración con el reportero gráfico Agusti Centelles), \"Francia: verano de 1944\", \"Crónica negra de la transición española 1976-1985\", \"Las guerras de los niños republicanos 1936-1995\" y \"Los senderos de la libertad (Europa 1936-1945)\", entre otros. Recientemente ha editado \"Los niños republicanos en la guerra de España\" y \"a Esfera de los Libros ha recuperado \"Republicanos españoles en la Segunda Guerra Mundial\", un clásico actualizado e imprescindible, con gran éxito editorial.