Esta es la historia de la relación entre un niño de doce años que tiene un exceso de memoria y una mujer de cuarenta que quisiera olvidarlo todo. Emilio, que no tiene amigos ni hermanos, y Eurídice, masajista que acaba de perder a su único hijo, se encuentran de manera casi clandestina en un cementerio enorme y descuidado, donde los nombres de los muertos lucen incompletos y la vegetación amenaza con tragarse los bloques de los nichos mortuorios. Una historia que, al centrar los conflictos de los protagonistas en la sexualidad, subvierte los valores clásicos de la llamada novela de crecimiento. Esta novela es también una reflexión entre amarga y cómica sobre la imposibilidad de ver al otro.
Fabio Morábito (1955) reside en México y es autor de tres libros de poesía: Lotes baldíos, que ganó el premio Carlos Pellicer, De lunes todo el año, que ganó el Premio Aguascalientes, y Alguien de lava. Los tres fueron reunidos en el volumen La ola que regresa (Fondo de Cultura Económica). Ha escrito tres libros de cuentos: La lenta furia (Tusquets), La vida ordenada (Tusquets) y Grieta de fatiga (Tusquets), este último ganador del Premio de Narrativa Antonin Artaud, así como dos libros de prosas: Caja de herramientas (Fondo de Cultura Económica) y También Berlín se olvida (Tusquets). Ha publicado una breve novela para niños, Cuando las panteras no eran negras (Siruela), y es autor de un libro de ensayos, Los pastores sin ovejas (El Equilibrista). Ha traducido la poesía completa de Eugenio Montale (Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores) y el Aminta de Torquato Tasso (UNAM). Ha residido largas temporadas en el extranjero y varios de sus libros han sido traducidos al alemán, al inglés, al francés, al portugués y al italiano.
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