Yanko Gooral, un campesino de los Cárpatos, es arrastrado hasta la costa inglesa después de que zozobre el barco de emigrantes en el que viajaba rumbo a América, donde, engañado por una red ilegal de emigración, aspiraba a labrarse un próspero porvenir. Tras el hambre, el frío, el estupor y la desesperación que sufre durante el naufragio, los habitantes del pequeño pueblo al que llega, presos del irracional pavor que les infunde la otredad de ese extranjero que no habla una sola palabra de inglés, lo reciben con hostilidad: lo apedrean, lo encierran en un cobertizo y lo tildan de demonio o de lunático. Sólo Amy Foster, una joven poco agraciada y tarda de pensamiento, intenta poner fin a su aislamiento mostrándole misericordia. Pero ¿podrán el amor y la compasión salvar a Yanko de su infinito desamparo?
Conrad nos brinda una descarnada novella de tintes autobiográficos sobre la infranqueable soledad y la incomprensión a las que, aún hoy en nuestras sociedades supuestamente civilizadas, abocamos a cualquiera que sea diferente.
Joseph Conrad (Józef Teodor Konrad Korzeniowski, 1857-1924) De origen polaco, perdió a sus padres cuando era niño y con sólo 17 años se embarcó por primera vez en Francia para iniciar su aprendizaje en la marina mercante. En 1886 obtuvo la nacionalidad británica y, ocho años después, abandonó la marina para dedicarse en exclusiva a la literatura. Pronto se convirtió en uno de los escritores fundamentales de la literatura inglesa, con grandes éxitos como El negro del Narcissus, El corazón de las tinieblas, Lord Jim, Tifón, El agente secreto, Victoria y Entre la tierra y el mar (Belacqva, 2006), entre otros. Cuando murió, había tenido tiempo de contrabandear armas para los revolucionarios carlistas en España, de viajar desde el archipiélago malayo hasta la costa caribe de Colombia, de tener dos hijos y escribir más de veinte libros, de ser admirado por Henry James y por André Gide, de negarse a recibir los máximos honores de la Corona Británica y de cambiar para siempre el arte de la novela.