«En Cristo, Dios ha actuado sobre el mundo de manera insuperablemente concreta. La teología, que quiere reflexionar sobre esta actuación, debe ser, por consiguiente, lo más concreta posible. Así, no debe comprometerse enseguida con categorías generales como `reconciliación`, `redención` y `justificación`, sino ante todo intentar considerar detenidamente la crucifixión, el estar muerto y la resurrección de Jesús». Eso es lo que hizo en esta obra el gran teólogo suizo Hans Urs von Balthasar, acercando la figura de Cristo muerto y resucitado al hombre de hoy, que tanto lo necesita.
Hans Urs Von Baltasar (1905-1988) fue uno de los teólogos más importantes del siglo XX. Estudió en Viena y Zúrich pero será en Berlín donde recibe clases del teólogo Romano Guardini y entra en contacto con la filosofía de Kierkegaard. En 1928, cuando acaba sus estudios de literatura alemana, ingresa en la Compañía de Jesús. Veintidós años después abandona la orden y las autoridades religiosas le prohíben dar clases porque sus ideas no encajan con las formulaciones tradiciones de la Iglesia. Tras el Concilio vaticano II, al que no fue invitado, recibió un reconocimiento prácticamente unánime a su talla intelectual y funda con Henri de Lubac y Joseph Ratzinger la revista Communio.