Desde el 1 de julio de 2009 todos los consumidores españoles de energía eléctrica, independientemente de la finalidad a la que destinen el consumo, la tensión a la que reciban el suministro o el lugar en el que se encuentren, están en mercado libre.
Esto quiere decir que tienen la posibilidad de elegir suministrador, pactando con él los precios y condiciones en los que se prestará el servicio.