PASATIEMPO

PASATIEMPO. LA VIDA DE UN PINTOR

Editorial:
EDITORIAL RENACIMIENTO
Año de edición:
Materia BIC
MEMORIAS
ISBN:
978-84-17950-36-1
Páginas:
796
Encuadernación:
Rústica
Disponibilidad:
EN LIBRERÍA
Colección:
Biblioteca de la memoria

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Luis Quintanilla, fue, como otros muchos hombres de su generación, un espíritu inquieto, que le llevó a recorrer el mundo y que, al reconocer su verdadera vocación, la pintura, se instaló en el mágico París anterior a la Primera Guerra Mundial, donde conoció a grandes artistas como Degas, Modigliani, Picasso, Chagall y un larguísimo etcétera, destacando su amistad con Juan Gris, su verdadero maestro en su etapa cubista. Aprendió a pintar al fresco en Italia, donde llegó a conocer A Mussolini. El ascenso del fascismo le llevó a su vuelta a España a afiliarse al PSOE. Por espacio aproximado de un año permaneció en la Cárcel Modelo de Madrid, al ser detenido en su estudio el Comité Revolucionario que organizaba la Huelga General de 1934. Su descripción del diario acontecer en prisión resulta sorprendente. En la Guerra Civil, su compromiso con la causa republicana le obligó a desempeñar tareas más propias de un militar que de un artista. En 1937 recorrió los frentes de guerra realizando una magnífica colección de dibujos que se expusieron en el MoMA de Nueva York. En 1939, asentado en esa ciudad, realizó los fre

QUINTANILLA, LUIS
Luis Quintanilla (Santander, 1893-Madrid, 1978). Fue marinero, boxeador, pintor, dibujante, fresquista, repujador, grabador, ceramista, escritor, espía, memorialista, retratista, escenógrafo, cineasta, autor teatral, ensayista e ilustrador. Le sorprendió la guerra dando las últimas pinceladas a los frescos del Monumento a Pablo Iglesias, a partir de ese momento se compromete con la II República con encargos que le posibilitan como un extraordinario testigo de guerra: participó en el asalto al Cuartel de la Montaña, vivió la situación del Alcázar de Toledo y dirigió una red de espionaje que tenía a Luis Buñuel como intermediario con la Embajada Española en París. En 1938 parte hacia Nueva York para pintar los frescos de la Guerra Civil. Inicia así un largo exilio primero en EEUU y desde 1958 en París, allí redacta sus memorias Pasatiempo. La vida de un pintor. En 1976 regresa a España, donde muere dos años más tarde.

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