Todos tenemos sed de amor, y nos parece imposible poder alcanzarlo. Por eso es tan triste nuestro mundo: y por eso tanta gente vive al borde de la desesperación, de la frustración y del descontrol de su agresividad. Por eso hay tantas personas que se lanzan a una actividad desenfrenada y a una descomedida búsqueda del placer, la riqueza y el poder. Por eso son tantos los que levantan barreras y se esconden detrás de ellas. El amor parece inasequible porque la gente tiene miedo de amar. Pero, cuando el Espíritu disipa el temor y se abre uno al amor y a la ternura, descubre emocionado dónde está en verdad la fuente de la vida. Consciente de que la Buena Nueva de Jesús, con su mensaje de esperanza y amor, se dirige ante todo a los pobres y marginados de este mundo, a los lisiados, a los cojos, a los leprosos, a los ciegos, a cuantos sufren en su cuerpo o en su espíritu, Jean Vanier ha llegado a la conclusión de que es preciso hacer algo, y algo práctico y tangible, para que la liberación por el amor que anuncia el Evangelio comience a ser una realidad viva y operante en esta nuestra sociedad en la que sólo parecen tener cabida los fuertes, los poderosos, los triunfadores, los eficaces...
Jean Vanier es el fundador de las comunidades del Arca, hogar de personas con deficiencia mental.