Cuando en enero de 1977 arreciaban los ataques al entonces secretario general del PCE, Santiago Carrillo, y el diario Alcázar le calificaba como el asesino de Paracuellos, el entonces capitán Delgado, uno de los fundadores de la Unión Militar Democrática e hijo de un capitán fusilado el 7 de noviembre de 1936 en aquel lugar, entendiendo que debía colaborar a la necesaria reconciliación, en unos momentos críticos para España, le dirigió una carta. En ella le decía que aceptaba, perdonaba y olvidaba su parte de responsabilidad en su nombre y en el de su padre, convencido de que era la mejor manera de honrar su memoria e intentar hacer una España como su padre, sin duda, al pie de la fosa de Paracuellos, la soñó.
En 1996, Julián Delgado comenzó a escribir Redención de un nazi, su octavo libro. Ingresó en la Academia General Militar en 1957, y estuvo destinado en la Legión, en el Sáhara, hasta 1965. Se incorporó a la Policía Armada de Barcelona, donde compatibilizó su trabajo con el estudio de las carreras de Psicología y Derecho.