Con ellas, el autor pretende divertir, pero sobre todo influir en la realidad social y promover la modificación de leyes que considera absurdas. Los pensamientos, refinados, y profundos, se transmiten mediante los diálogos de jueces, abogados, peritos, testigos, autoridades públicas y ciudadanos corrientes involucrados en diversidad de procesos judiciales. Este libro, un clásico de la literatura anglosajona, conserva toda su frescura y modernidad gracias a la capacidad de observación del ser humano y al sentido crítico y de la libertad que A.P. Herbert poseía. Con tales elementos elaboró esta obra genial, que ahora por primera vez sale a la luz en español.