Vivimos en una época que glorifica la emoción y sospecha de la razón. Se nos invita a «sentir más y pensar menos», como si sentir fuera la solución a todos los problemas personales, sociales y políticos. Pero ¿y si esa exaltación emocional fuera, en realidad, una trampa?
Apoyándose en los avances de la neurociencia, La trampa de la emoción desmonta mitos profundamente arraigados y nos muestra una verdad incómoda: no es la emoción la que nos hace humanos, sino la capacidad de pensar más allá de esta. Cuando renunciamos a esta capacidad y caemos en la exaltación acrítica de la emoción, debilitamos nuestra herramienta más sofisticada y diferencial: la corteza prefrontal, el sistema cerebral que nos permite reflexionar, planificar, regular impulsos y tomar decisiones que nos benefician individualmente y como sociedad. Y que también nos lleva a disfrutar más y mejor de lo vivido.
Lejos de enfrentar razón y emoción, Martín Muyo nos explica en este brillante ensayo por qué hoy más que nunca la emoción necesita ser guiada por la razón para que no se convierta en ruido, manipulación y enfermedad (emocional, mental y también cerebral) y ofrece las claves para comprender cómo funciona el cerebro y recuperar algo esencial: la facultad de pensar con calma en un mundo que nos empuja a reaccionar sin reflexión.
Una defensa de la razón como forma de salud, de resistencia intelectual y, en última instancia, de libertad.