Una pequeña joya de la literatura dramática actual, (casi) un monólogo en el que no es difícil reconocer rasgos y gestos de los poderosos de nuestro tiempo.
La Política ensaya para el retrato oficial que será el símbolo de su mandato. Aunque ha sido elegida democráticamente, preferiría ser una monarca con poder absoluto otorgado directamente por la mano de Dios. Sueña con la impunidad de sus acciones y con ser venerada incondicionalmente. Pero el pueblo se agolpa ante las puertas de su casa. Le piden explicaciones sobre la guerra, sobre los muertos de la costa, sobre la economía. Ella no está dispuesta a rendir cuentas, no cree que deba hacerlo, pero debe contener a la masa que amenaza su poder.
La Política de Patricia Benedicto es un texto teatral que se lee como una novela, un relato que desvela las contradicciones de los líderes y que revela cómo el sueño del poder produce monstruos.