Presentación--1. Una larga historia--2. Juan Pablo I, caso abierto--I. SACRIFICIO--1. Las raíces de Albino--2. El niño de la pipa--3. Travieso y tenaz--4. Con permiso de su padre--II. AQUÍ ESTOY--1. Ejemplo contra la usura--2. Aquella terca manía--3. Como descarga de un rayo--
4. Nada más que un muchacho--III. DURA MILICIA--1. Formador del seminario--2. Un cura en la cárcel--3. Tesis doctoral--4. Evolución política--5. Catequética en migajas--6. Una voz clama--IV. EL CONCILIO DE JUAN--1. Escuela y conversión--2. Dios te habla--3. La nueva liturgia--4. Cambios profundos y acelerados--5. La libertad religiosa--6. Volver a las fuentes--V. DECIDIDO Y TENAZ--1. Un caso penoso--2. Siempre actualizado--3. Preocupación misionera--4. Desarrollo de los pueblos--5. El año de la fe--6. Control de natalidad--VI. LA ESTOLA DE PABLO--1. Difícil tarea--2. Sencillo y cordial--3. Hijo de un trabajador--4. El problema del IOR--5. La defensa de la fe--6. Recuerdos y confidencias--7. El papel de la mujer--8. En Brasil con los emigrantes--9. Usted merece esta estola--VII. AÑOS TURBULENTOS--1. La cuestión del divorcio--2. Aborto y eutanasia--3. Crisis de curas--4. Cinco ejecuciones en España--5. Violencia y terror--6. Buscar a Dios en el trabajo cotidiano--7. La niña probeta--VIII. EL SECRETO DE FÁTIMA--1. Visiones y secretos--2. Algunas observaciones--3. El baile del sol--4. No me hables de ello--5. Nada sucede por casualidad--6. Recuerdo de un viaje--7. Un peso en el corazón--8. El tercer secreto--IX. LEVANTARÉ LA TIENDA--1. Ruinas seculares--2. Déficit de evangelización--3. Comunidades vivas--4. La sacudida del terremoto--X. ME LLAMARÉ JUAN PABLO--1. Milagro moral--2. Tú eres Pedro--3. Me llamaré Juan Pablo--4. ¿Por qué precisamente él? --5. La herencia del Concilio--6. Como prisioneros--7. Como me siento y como soy--8. Dios es papá; más aún, es madre--9. Un mes de infierno--XI. UN PAPA PROFETA--1. Programa de cambios--2. El Papa te necesita--3. La muerte de Nikodim--4. En el camino de la profecía--5. La palabra no vuelve de vacío--XII. INFORME SECRETO--1. La persona de Roma--2. Decisiones importantes y arriesgadas--3. Reforma de la Curia--4. Varias cartas pastorales--5. El presidente del IOR debe ser sustituido--6. Hacer frente a la masonería y a la mafia--XIII. EL PAPA ESTABA BIEN--1. La salud de Luciani--Temores de sor Vincenza--3. No lo podía creer--4. El coágulo en el ojo--5. Inconcebible invento--6. El Papa estaba bien--7. El último día--8. ?Santidad, ¿cómo está??--9. Muerte anunciada--XIV. CASO ABIERTO--1. Comunicado oficial--2. Sentados para juzgar--3. Hallazgo del cadáver--4. Lo que tenía en las manos--5. Habla el doctor Da Ros, médico de Luciani--6. Dosis letal--7. Cosas extrañas--8. Personalidad dinámica--9. Presiones sobre Camilo--XV. EL DEDO EN LA LLAGA--1. Aquel mes de mayo fue tremendo--2. Cartas de patrocinio--3. La quiebra del Banco Ambrosiano--4. Orden de arresto contra Marcinkus--5. Complicidad del IOR--6. El juicio del Ambrosiano--7. Peligrosa conexión--8. Investigación sobre armas y droga--9. El Papa en el punto de mira--XVI. EL MANTO DEL PROFETA--1. Recogiendo su manto--2. Un pliego para Pironio--3. Pironio. No puede ser otro--4. Lo que veas escríbelo en un libro--5. Negaciones de Camilo--6. La verdad padece, pero no perece--XVII. EL TALENTO ENTERRADO--1. La deriva del teólogo--2. Mostrado, no dado--3. Ratzinger y Wojtyla--
4. Odisea eclesial--5. Apogeo papal--6. El síndrome de Marta--7. Proceso interior--8. La gloria del olivo--Epílogo--1. Muerte provocada--2. Deformaron su figura--3. Se quedaron con la herencia--4. Llagas de la Santa Iglesia--Apéndice--Carta a Benedicto XVI (22-2-2009)--Bibliografía
La muerte de Albino Luciani, papa Juan Pablo I en 1978, al mes de su elección es uno de los grandes misterios del siglo XX. Interrogantes elementales quedaron sin verdadera respuesta: ¿de qué murió Juan Pablo I?, ¿cuál fue realmente su figura?, ¿hubo cambio de rumbo en la Iglesia? Treinta años después, el caso sigue abierto. El juicio no se ha hecho donde tenía que hacerse, pero está en la calle.--El papa gozaba de buena salud, según su médico personal. Había tomado decisiones importantes y arriesgadas. Había decidido terminar con los negocios vaticanos, incluso haciendo frente a la logia masónica Propaganda Dos y a la mafia.--Un aspecto importante, que no se puede pasar por alto es éste: la figura de Juan Pablo I ha sido profundamente deformada. Se dijo que estaba enfermo, que murió aplastado por el peso del papado, que no estaba capacitado para ser papa. Tal distorsión es mantenida por quienes defienden la versión oficial: infarto agudo de miocardio; y, si esto no vale, embolia pulmonar; en cualquier caso, muerte natural. ¿Fue así, o le dieron una dosis letal por poner el dedo en la llaga?. ¿Se le hizo la autopsia?--¿Cómo explicar el silencio de los papas que le sucedieron? Ya no está el papa Wojtyla, pero está su asesor teológico durante más de dos décadas (1981-2005), el papa Ratzinger, que desde entonces dirige el rumbo conservador de la Iglesia. La perspectiva es suficiente y se imponen estas preguntas: ¿Qué pasó con el Concilio?, ¿es un talento enterrado por miedo conservador?, ¿se enterró con Juan Pablo I el Concilio Vaticano II?--Con singular acierto, se le llamó a Juan Pablo I papa profeta, que se marchó, como Elías, de una forma extraña, pero hubo un Eliseo que estaba a su lado atento a lo que ocurría y recogió con decisión el manto del profeta misteriosamente arrebatado. Recoger su manto es recoger su testimonio, su figura, su presencia entre nosotros. Ciertamente, algo así tenía que suceder ahora.