En la larga vida del poeta nicaragüense Ernesto Cardenal (1925-2020) cupieron varias vocaciones que le ayudaron a templar su ideario de cómo la acción del espíritu cambia el mundo. Luce López Baralt afirma que es ?uno de los más altos poetas contemporáneos de la lengua española, un místico que se hizo revolucionario por amor al Reino?, también escultor, sacerdote de la teología de la liberación ?suspendido por Juan Pablo II y rehabilitado por el papa Francisco?, ministro de Cultura sandinista y fundador de una comunidad contemplativa en la isla de Solentiname que acogía a pobres. La obra de Cardenal está llena de amor al ser humano, por eso recuperamos en su centenario estas Prosas dispersas, la mayoría inéditas. A través de breves ensayos, crónicas y textos autobiográficos profundizamos en la relación de ciencia y espíritu; lo místico y lo cósmico, maestros como Lao Tse, Heráclito o su mentor Thomas Merton; poetas como Rubén Darío o Neruda y pasajes que evocan la utopía de Solentiname. El libro incluye un código QR que permite acceder a pódcast del artista Niño de Elche versionando musicalmente textos de
Ernesto Cardenal nació en Granada, Nicaragua, en 1925. En 1954 participó en la rebelión contra la dictadura de Somoza. Fue monje trapense, se ordenó sacerdote y fundó la comunidad de Solentiname, en una isla del lago de Nicaragua. Vinculado al frente sandinista desde 1978, fue ministro de Cultura de dos legislaturas. En conflicto con la jerarquía eclesiástica por su vinculación a la teología de la liberación, en 1985 fue suspendido a divinis. Su obra poética comprende, entre otros títulos, Salmos, Oración por Marilyn Monroe y otros poemas, El estrecho dudoso, Homenaje a los indios americanos y El evangelio en Solentiname.