Es en Nonquitt, en el sudeste de Massachusetts, una localidad costera célebre como lugar de veraneo, donde se desarrollan las historias reunidas en esta obra. Allí pasó muchos veranos Louisa May Alcott (1832-1888), autora de la célebre novela Mujercitas, dejando volar su imaginación.
Las mujercitas protagonistas de las tres primeras historias que integran esta antología ?«Lirios acuáticos», «El secreto de Sophie» y «El debut de Debby»? aparecen como versiones actualizadas de «La Cenicienta», ambientadas en un escenario familiar para Alcott, y en las que se prescinde, entre otras muchas innovaciones, de la rivalidad entre hermanas. Según se presentan aquí, se observa cómo el elemento más reconocible del cuento ?la buena doncella que espera al príncipe que ha de sacarla de la pobreza? se va desdibujando: Ruth, en la primera de las historias, se desposa con su príncipe; no sabemos si Tilly, en la segunda, lo hace o no; y Debby, en la tercera, se casa, pero con un hombre sin más patrimonio que «un corazón fiel», unos «brazos fuertes» y «un apellido honesto». En cualquier caso, ninguna de estas tres heroínas, tan ajustadas al patrón de mujer resuelta y autónoma de Alcott, funda sus esperanzas en un casamiento ventajoso para alcanzar las metas vitales que se ha propuesto, bastándoles para ello su propio ingenio, talento y esfuerzo. La obra se completa con «¡Qué isla tan extraña!» y «Diente de León», dos deliciosas fantasías que dan una visión más amplia de los registros juveniles de la autora.
«Ningún chico era mi amigo hasta que le hubiese ganado en una carrera.
Y ninguna chica era amiga mía si no trepaba a los árboles ni saltaba vallas.»
Louisa May Alcott hablando sobre su juventud
«Si tuviéramos que comparar a las Mujercitas de Nonquitt con las de la inmortal novela, podríamos decir que aquellas son todas Jo March.»
Óscar Mariscal traductor de Louisa May Alcott
Nació en 1832 en Germantown, un pequeño pueblo cercano a Filadelfia. Su padre fue un famoso profesor y escritor que se preocupó por proporcionarle una buena educación. Pronto demostró sentir una gran pasión por escribir. Sus primeros trabajos se publicaron en Atlantic Monthly, una revista literaria y política de Boston. Ya en su juventud era una convencida feminista y se mostró en contra de la esclavitud que sufrían los negros en Estados Unidos.En 1862, durante la Guerra de Secesión estadounidense entró a trabajar como enfermera en un hospital, experiencia que le hizo mirar el mundo de otra manera. En 1868 publicó Mujercitas, que tuvo un éxito arrollador. Desde ese momento, sus obras casi siempre tendrían un gran número de lectores: Aquellas mujercitas, Una muchacha anticuada, Hombrecitos, Bajo las lilas... Pero los constantes problemas de salud que la aquejaban no la dejaron disfrutar plenamente de sus triunfos literarios. Murió en 1888.