«Soy un hombre enfermo
Soy un hombre lleno de rabia. Un hombre desagradable, también».
Así se presenta el narrador anónimo de Memorias del subsuelo, una de las voces más perturbadoras y fascinantes de la literatura moderna. Desde su escondrijo en San Petersburgo, este hombre lúcido hasta la enfermedad y orgulloso hasta la autodestrucción desgrana una confesión que es a la vez diatriba, autopsia moral y descenso a las zonas más incómodas de la conciencia. Entre invectivas, paradojas y destellos de ternura, retrata su batalla íntima contra el mundo y contra sí mismo con una sinceridad que duele.
Considerada la primera gran novela existencialista, esta obra breve e incandescente inaugura muchas de las preguntas que definirían el siglo XX: la libertad, el deseo de autodestrucción, el placer del sufrimiento y la imposibilidad de ser uno mismo. Dostoievski, maestro insuperable del alma humana, despliega aquí todo su genio en una nueva traducción de Jorge Ferrer que ilumina con precisión quirúrgica la voz del hombre del subsuelo.
«Considero que este libro es (y no soy el único) la llave maestra de su obra entera». A. GIDE
«Las Memorias del subsuelo... ningún otro texto de novelista alguno ha ejercido tanta influencia sobre el pensamiento y la técnica novelesca del siglo XX». G. STEINER
Fiódor Mijáilovich Dostoievski (Moscú, 1821?San Petersburgo, 1881), autor de algunas de las obras más importantes de la historia de la literatura, como Crimen y castigo (1865) o Los hermanos Karamázov (1879), fue además militar y periodista. Encarcelado en 1849 y deportado a Siberia por conspirar contra el zar, gran parte de su vida está marcada por las dificultades económicas, por una salud delicada y sus problemas con el alcohol y el juego. Títulos como El jugador (1866) y Memorias de la casa de los muertos (1862) contienen una fuerte carga biográfica, pero será en Diario de un escritor, el último proyecto en el que trabajó Dostoievski, donde quedará recogida la visión más personal de su autor.