Después de la guerra civil, el régimen franquista justificó la represión como respuesta a los abusos cometidos por los «rojos» contra los «nacionales», siguiendo un plan diseñado desde antes de la contienda, una auténtica estrategia de terror y represión. En los primeros meses de la guerra se dio «el paseo» a miles de personas, que fueron fusiladas sin juicio previo en cualquier cuneta o junto a la tapia de un cementerio. Son los desaparecidos del franquismo, personas de las que no existe ningún certificado de defunción y cuyas familias siguen buscándolas. Al silencio que impuso la dictadura se sumó la indiferencia de la transición, pero ahora sus familiares quieren encontrar los cuerpos y recuperar su memoria. La investigación de este libro se centra en tres zonas: Extremadura y Andalucía, Asturias y León, y Cataluña. Después de Los niños . . perdidos del franquismo,y Ricard Belis continúan investigando los aspectos más ocultos de nuestro pasado reciente. No oigo a nadie decir que se olviden del Holocausto o de Auschwitz. 0 de lo de Pinochet. Pero en España hubo que correr un tupido velo y olvidar a nuestros familiares, olvidar nuestras angustias.