Una nueva joya ilustrada de Martín Badía sobre amistad y tolerancia, ideal para lectores de todas las edades. «Este era un pueblito azul, donde no pasaba nada. Cada día el sol salía y acariciaba las ventanas, y los vecinos se juntaban a charlar en la plaza. En la fuente había patos y en el establo una vaca.» Un día llegó un extraño a romper la armonía del azul uniforme. Con su vestido color naranja y rojo, se sentó a mirar las estrellas. La gente murmuraba. Hasta que descubrieron que a Nael, que así se llamaba el extraño, también le gustaba dar de comer a los patos. A veces lo que no conocemos nos da miedo. Pero si abrimos la puerta y la mente, descubrimos que aquello que nos resulta tan ajeno, puede ser en realidad, muy parecido a nosotros mismos.
Martín Badia (Bariloche 1979). Las montañas de la Patagonia lo vieron nacer, pero fueron los naranjales de Mesopotamia los que lo vieron crecer, las cúpulas de Buenos Aires lo vieron hacerse mayor y ahora es el viento del Mediterráneo el que le despeina las ideas en Barcelona. Autor e ilustrador, hijo y nieto de inmigrantes, ferviente creyente en la transversalidad de los relatos y en tender puentes humanos con sus historias, que acerquen las diferencias entre culturas, geografías y géneros.