Las cerillas Garibaldi -también llamadas saltapericos, triquitraques o mixtos- eran unas tiras de cartón con gotas de explosivo que niños y niñas hacían estallar al arrastrarlas por las fachadas y bancos de piedra. Contenían fósforo blanco y algunos críos se envenenaron con ellas. Los cuentos cortos de Julià Guillamon son como aquellas cerillas Garibaldi: pequeñas historias que, fregadas sobre la superficie áspera de la realidad, producen chispazos de imaginación, humor y crítica. La IA, el fast deco, los cables que se embarullan en un cajón sin que nadie los toque, las rebanadas de pan de molde que nunca se pasan, el arte comprometido y los videojuegos: triqui-trac, trac, trac, trac.
Julià Guillamon és, des de fa anys, crític de literatura catalana del diari La Vanguardia. Ha publicat La ciutat interrompuda. De la contracultura a la Barcelona postolímpica (2001), una panoràmica de la transformació de Barcelona a partir de la literatura, el còmic, la fotografia i la televisió. Des de l'any 2004 treballa en Literatures de l'exili, un projecte d'exposició que s'ha presentat a Barcelona, Buenos Aires, Santiago de Xile, Mèxic D.F. i Santo Domingo, a la República Dominicana.