Cita con el patio

Cita con el patio, por Susana Mateo

Relato escrito por Susana Mateo, alumna del taller Kreadores. 


Hace tiempo que no quedo conmigo. Demasiado que no escucho el ritmo de mi paso.

Ayer me escapé del guión de mi vida y me disfracé de pasarela a otra dirección. 

Cambié mi estilo habitual de vestir, discreto y sin flores en el bajo, por el traje que me hace invisible. Me calcé en los oídos los músicos que me acompañarían hasta mi cita a solas, el último trabajo de “Miss Cafeína”.

Destino del billete: La Odisea.

Las mesas soleadas y altas de la entrada impedían relajar mi antifaz. Ser un maniquí de plástico y sonrisa operada no entraba en mi talla de vida.

Elegir las sillas de atrás es fácil para una sincera cita a dos.

Entré al patio del restaurante sin hacer ruido, con las gafas de sol y una sonrisa puesta.

El camarero descubrió mi quedada bandolera y cerró con llave la estancia para mí.

El pequeño patio empezó a hablar en cuanto nos cruzamos las miradas.

El sonido refrescante del agua fue su beso de bienvenida. La profundidad de sus ojos me sobrecogió. El refugio de la guerra del 36 era la entrada a su alma. Se callaron mis sentidos al sentirme observada por la imagen dulce de la chica de la jarra de agua.

El color de la rosa colocada en el centro de la mesa a dos sillas me sedujo a sentarme.

El diálogo fluyó entre sabores de cocina muy nuestra y una copa de vino tinto de Ronda, Morosanto.

El patio se tomó su tiempo para confiar en mí. Tras las presentaciones, nos reímos de nuestras vidas y le confesé que había acudido a él para celebrar una firma de contrato que me llevaría a otra pantalla diferente en este juego de play.

El puntito del vino tinto me avisó que el coqueteo había llegado a su fin. Las campanadas de las 12 habían sonado para mí. No perdí el zapato en su baile privado pero sí pagué con tarjeta de crédito la cuenta.

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la cripta del ojo

La cripta del ojo, por Eva Suárez

Eva Suárez, alumna del Taller de Escritura La libre.


El cirujano acercó la lámpara de hendidura al ojo y observó con orgullo una cornea, tan reflectante y precisa, que le pareció que la consulta se expandiese a través de ella. Como si aquella operación de cataratas hubiera dejado al descubierto la cripta del ojo. Por unos instantes, se recreó en las fibras azules, en los microscópicos canales y lagunas del iris. Entonces se le filtró levemente la idea de que, entre aquellos haces pigmentados, se pudiera ver a las personas tal como son en realidad. Recortadas en el borde de sus abismos.

Estamos acabando, le dijo para finalizar en una prolongación de cortesía, cuando observó una alteración dentro del ojo. Una crepitación de imágenes mezcladas como en un telón de fondo. La silueta de alguien que pasaba, una mujer a contraluz, rumor de sangre, una feroz punzada en el costado, unas tijeras para zurdos en el suelo. Como si otra realidad se estuviese debatiendo en la retina ciega de aquella mujer.
– ¿Va todo bien, doctor?- preguntó Nuria.
– Todo está perfecto- El médico había dejado de sonreírle. Se tomó el tiempo preciso para disculparse e ir al lavabo.

Ahora sí, frente al espejo, el doctor aceptó, más allá de toda duda, que la retina de aquella mujer la comprometía con una precisión implacable. Se preguntó cuánto tiempo podía alargar su estancia en el baño. También se lo preguntaba Nuria, aunque lo sabía. No necesita pensar, el instinto se lo decía, igual que aquella tarde, muchos años atrás. Casi había sentido placer al atravesarle con la hoja. El mismo que experimentó un instante después en el espejo del baño de la clínica, empuñando unas tijeras con la mano izquierda.

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Foto El viento que sopla salvaje

‘El viento que sopla salvaje’. Reseña ganadora

Hoy os traemos la reseña de El viento que sopla salvaje (Pilar Pascual Echalecu, Editorial Espasa, 2021) que ha resultado ganadora de nuestro primer concurso de reseñas. Damos la enhorabuena a Francisco Javier Bermúdez Silva, su autor, que se lleva un vale por 25 euros a gastar en nuestra librería.

 


Reseña de El viento que sopla salvaje, de Pilar Pascual Echalecu

por Fco. Javier Bermúdez Silva

El viento que sopla salvaje es un canto a la condición femenina, a la mujer, a su papel en la sociedad, a su lucha por la igualdad de derechos y deberes, a su voluntad de tomar el testigo del mando en una sociedad que parece no tomar aire mientras esprinta hacia el futuro.

Olivia, treinta años después de la muerte de su madre, recibe la intrigante visita de Víctor, un antiguo e incómodo conocido que le asegura que su madre fue asesinada, despertando en ella los recuerdos de aquel fatídico verano e impulsándola a escribir las memorias de aquel tiempo con la esperanza de sacudirse esa tristeza y la intriga de acercarse a una temible verdad oculta para ella durante esos treinta años. Su madre, Verónica, casada con un diplomático español, veraneaba en la Málaga de su infancia donde falleció a los cuarenta años aparentemente a causa de sus problemas cardíacos. Verónica era una adelantada a su tiempo, encarna el germen de esa mujer inconformista, emprendedora y también hedonista que no se abriría paso en nuestra sociedad hasta finales del siglo XX. Con frialdad, ironía y desprecio rechaza los cánones establecidos en la sociedad de su época, amenazando ante los ojos estupefactos de todos sus allegados la reputación y el futuro de la dinastía familiar.

Olivia, mientras deshila la madeja de los recuerdos, vislumbra la huella indeleble y oculta que dejan las madres en las hijas y reflexiona sobre todo aquello que artificialmente separa al ser humano, como las diferencias de clase social y los tabúes; y, como no, sobre esos sentimientos tan poderosos que en cualquier momento cuan tsunami pueden arrasarlo todo, como el deseo y los celos. Los recuerdos de Olivia galopan a un ritmo narrativo creciente y conducen de manera inexorable hasta la fiesta de cumpleaños de su madre, una fatídica noche de agosto de 1918 donde el tiempo parece detenerse. Dice una ley no escrita que ninguna fiesta excesiva termina bien, y deriva hacia la tragedia o hacia el esperpento. En esa fiesta, intrascendente para muchos pero de vital importancia para Verónica, sus atrevidos planes de futuro, que condenaban la velada a lo esperpéntico, saltarán por los aires arrastrados por el inescrutable destino que labran la condición humana y, también en gran medida, el azar. Aquella maldita fiesta, tan maldita como parecen estarlo Verónica y su amada gata Casandra, marcará para siempre y a fuego la vida y las relaciones de todos los miembros de la familia, condenándolos a todos a un futuro sombrío salpicado de dolor, perplejidad, incomprensión y silencio.

El viento que sopla salvaje es también un vívido retrato de la Málaga de principios del siglo XX vista desde la perspectiva de las clases sociales más privilegiadas de la ciudad. Los jardines, la luz, la gastronomía, el mar,… siempre ese mar que lo simplifica todo, son protagonistas fundamentales de la novela. Dice Olivia, cuando recuerda aquella casa de su abuela al borde del mar en el barrio de la Caleta de Málaga, “el amor por la tierra es de los pocos que se heredan”. Y es que el amor por Málaga que ha heredado la escritora se plasma, y de qué manera, en la novela creando un entramado espacio-temporal que, a modo de argamasa o tejido conectivo, la dotan de una vitalidad y energía desbordantes.

Foto Reseña Ganadora Francisco Javier Bermúdez Silva

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Muchas gracias por tu texto, Francisco Javier.

Y muchas gracias también a todos los que habéis participado en este concurso. Sabed que hoy anunciaremos en nuestras redes sociales un segundo concurso de reseñas cuyo libro será…

…tendréis que esperar a esta tarde para saberlo 😉 ¡Estad atentos!

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Imposible salir, por Paqui Lara

Escrito por Paqui Lara, alumna del taller de Kreadores.


Mía quiso salir de aquel libro gigante pero sus historias le tenían atrapada o quizá aquel  fantasma le atraía de alguna manera. Necesitaba saber a quién pertenecía la mancha de sangre que había sobre el suelo del castillo de Canterville, habitado por ese espectro chalado desde 1.565, que pretendía echar a los nuevos inquilinos con toda clase de trucos y el ruido de sus grilletes sin engrasar.

Las puertas abiertas no servían para salir al exterior sino a historias distintas. Quizá ella anduviera por esos pasadizos y de repente oyera los golpecitos de la rama de un árbol sonar en el cristal de la ventana por la que se divisaban unas cumbres borrascosas amenazando lluvia en un páramo plomizo.

Puede que de pronto viera llamas en aquel torreón y al señor Rochester luchando contra el fuego al rescate de su esposa esquizofrénica, tantos años encerrada allí.

Imposible salir hasta conocer el misterio sobre los ruidos de pasitos de unos pies famélicos como un ramo de flores marchitas, saltando o bailando en el ático. Quería saber por qué un hombre tan horrible a la vista, como si estuviera hecho de retales de piel humana unidos por gruesas costuras, tan tosco y grande poseía un corazón tan tierno.

Cómo podía ser que otro se convirtiera en lobo con la luna llena y llevara doble vida y por qué todos los lobos siempre eran los grandes perdedores en los cuentos.

¿Cuándo las bestias eran bellas y las bellas bestias?.

Mía se quedó para siempre paseando por el camino de baldosas amarillas buscando respuestas y nuevas emociones.

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Las recomendaciones de nuestros libreros: Primeras novelas de autoras

Empezamos con esta entrada de hoy un nuevo ciclo de recomendaciones de libros en el que nuestros libreros escribirán breves comentarios de libros recientes que han leído y disfrutado, y la casualidad ha querido que las cuatro primeras reseñas estén dedicadas a primeras novelas de autoras.

A continuación te dejamos sus opiniones junto con las primeras páginas cuando las ofrece su editor, confiando en que lo que leas sobre ellas te mueva a darles una oportunidad.

Emilio recomienda… Superhost, de Kate Russo

Foto Superhost

En Superhost encontramos las dos caras del espejo: el sujeto que mira su reflejo, el reflejo que mira al sujeto. Huésped y anfitrión se desencuentran en una casa alquilada en una plataforma tipo AirBnb. Podemos ver desde ambos lados el paisaje: una estancia temporal en una casa, saludos, prejuicios, deseos, frustraciones. La imposibilidad de la comunicación en la era de la comunicación. Dramas del siglo XXI: la tecnología punta expresa la misma desesperación del siglo XVII. En épocas pasadas la pared entre individuos eran las convenciones sociales, el puritanismo, la ignorancia. Ahora son la falta de tiempo, la falta de empatía, la nueva ignorancia. Es interesante ver reflejado como nuevas situaciones intensifican viejos conflictos. Todo está en los griegos: el cerebro humano no ha cambiado nada en los últimos 2000 años. O quizás sí.

Un buen libro abre todas las puertas, y este es sin duda uno de esos libros. Una lectura a tomar en cuenta, no realmente edificante ni evasiva, pero tampoco catastrofista, para personas interesadas en nuevos paradigmas en el año 2021 de nuestro señor.

Portada Superhost

📚Superhost

Publicado por AdN Alianza de Novelas con traducción de Maia Figueroa Evans.

Silvia recomienda… El viento que sopla salvaje, de Pilar Pascual Echalecu

Libro El viento que sopla salvaje

Muy recomendable, una lectura fácil y amena donde Pilar Pascual nos retrata la Málaga del siglo XX.

Verónica se revelará contra las normas de la sociedad exponiéndose a las murmuraciones e indignación de su familia. Uno de esos libros que no te dejan indiferente y te hacen pensar mucho sobre la hipocresía de nuestra sociedad y la doble moral de antaño que nos sigue acechando sin siquiera darnos cuenta.

Portada El viento que sopla salvaje

📚El viento que sopla salvaje

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Publicado por Editorial Espasa.

Las recomendaciones de libros de Berni son… Agathe, de Anne Cathrine Bomann, y Días de hambre y miseria, de Neel Doff

Foto Agathe

Agathe me ha sorprendido. Se trata de una historia sencilla (que no simple) y la primera obra de Anne Cathrine Bomann, psicóloga de profesión como el protagonista de la misma, solo que este es un varón de setenta y un años que cuenta las horas (las conversaciones) que le quedan por ejercer hasta su próxima jubilación.

Una novela con temas como la soledad y las relaciones humanas que quizá no relate nada nuevo pero que tampoco tiene pretensiones y lo cuenta todo bien. En un par de momentos me ha resultado lo bastante emotiva como para hacerme pensar en releerla y llevarme a tomar nota mental de la autora para seguir la pista a todo lo que se publique de ella.

Con capítulos cortos de prosa sencilla y sin florituras que hará que te la leas en un suspiro, será una de mis propuestas para la primera sesión del Club de Lectura para Adultos No Lectores que empezaremos en septiembre

Me encanta cuando se cuenta mucho con poco, y este es el caso.

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📚Agathe

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Publicado por Anagrama con traducción de Victoria Alonso.

Foto Días de hambre y miseria

Días de hambre y miseria, además de ser el primer libro de Neil Doff, fue finalista del Premio Goncourt en 1911 y ha estado inédita en España hasta que (también como primera novela publicada) nos la ha traído Firmamento Editores.

Al igual que Agathe, es otra novela de capítulos cortos que también te leerás en un suspiro solo que, en este caso, su protagonista es un reflejo de la propia autora durante su infancia. Y es que se trata de una obra con un marcado carácter autobiográfico que relata, a través de los ojos de una niña, los desahucios, abusos y humillaciones de una familia numerosa en el último tercio del siglo XIX: lo que vienen a ser  días de hambre y miseria que la propia autora viviera.

Una historia triste pero hermosa, ocasionalmente dura pero también con sus momentos de felicidad. De verdad que merece la pena leerla, y mucho. No es baladí que Paul Verhoeven se inspirara en ella para rodar Katty Tippel (1975).

Portada Días de hambre y miseria

📚Días de hambre y miseria

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Publicada por Firmamento Editores con traducción de Javier Vela.

¿Te ha gustado las recomendaciones de libros de nuestros libreros? Y tú, ¿Cuáles nos recomiendas?

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Cara y cruz, por Amelia Somovilla

Amelia Somovilla, alumna del Taller de Escritura La libre (espaciolalibre.es

No quiero dormir. Cuando lo hago me asaltan seres fantasmagóricos. Tiemblo sin control. El cuerpo bañado en sudor y horrendas imágenes que me atormentan. “¡Basta! Por favor…” 

Veo pasar las horas esperando la luz del alba. Cuando el cielo se torna azul mi corazón deja de galopar y recupera el ritmo habitual. Abandono el lecho para ahuyentar el terror. Con la bata puesta, abro la ventana y voy al baño. Frente al espejo, las ojeras devastan mi rostro. Los ojos aún temerosos. La figura menguada. Esa no puedo ser yo. Bebo un café tras otro para mantenerme despierta.  

El tiempo se acelera y llega la noche. Hoy tampoco he salido. Sigo en camisón. No puedo comer, me consumo.  

-No debes luchar contra ti misma.  

-¿Quién ha dicho eso?  

-Déjate llevar.  

-¡No! ¿Quién eres? ¿Qué quieres?  

Esto es una locura. Voy al baño. Necesito agua. Si, eso es. Necesito refrescarme. Me miro de nuevo en el espejo y no me reconozco.  

-Soy tú- contesta mi reflejo-  

-No- replico yo.  

-Claro que sí. Has intentado enterrarme, pero eres débil– dice sonriendo. 

-No puede ser…- murmuro.  

-Anda, déjame salir y todo acabará. Al fin nos fundiremos.  

-¿Y qué pasará entonces? ¿Cosas terribles?- pregunto con voz entrecortada. 

-Ya han pasado cosas terribles, pero las has negado tanto que ya no las recuerdas- continúa. 

-¿Qué quieres decir?  

-Mira a tu alrededor y dime qué ves. 

-¿A que te refieres?  

-Observa con atención- insiste.  

Me esfuerzo. Ahora todo está cubierto de sangre. Mis manos, mi ropa… Grito. Recorro la casa desesperada. En el salón hallo tres cuerpos sin vida. Mi marido y sus hijos.  

-¡No! -caigo de rodillas y me cubro el rostro con las manos.  

-Solo hiciste justicia. 

-No. Tu les has matado. 

-Eres muy divertida.- se ríe.  

Contemplo mis manos manchadas de sangre. Las imágenes se deslizan sobre el fondo rojo: vejaciones, palizas, violaciones… Mi marido y mis hijastros están muertos.  

-Fui yo… -balbuceo. 

-¿Ves? Te libraste de ellos, pero también de mí. No podía permitirlo. He vuelto para completarte.  

Me siento perdida, agotada. No puedo luchar más.  

-¿Qué va a pasar ahora?- pregunto.  

-Empezaremos de nuevo. Lejos de aquí- afirma.  

Me aterroriza. No la quiero dentro de mí, pero extiendo una mano temblorosa y siento su tacto helado.

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el cuadro de enfrente chelo munoz

El cuadro de enfrente, Chelo Muñoz

Relato escrito por Chelo Muñoz, alumna del taller de Kreadores.


Allí viene otro, me mira de soslayo, se acerca para ver quién es el autor y pasa de largo, si me hubiera pintado Picasso sería distinto, todos se pararían y pensarían algo, bueno o malo, pero se pararían.

Curioso, porque soy lo suficientemente importante para estar en una sala abierta al público de un museo nacional, no en los almacenes, donde duermen cientos de obras de arte que nadie contempla. ¡No! Yo estoy siempre expuesto, donde los mejores, sin embargo me siento despreciado, incomprendido, un cero a la izquierda en la galería del siglo XIX. Como si solo estuviera llenando un hueco en la pared, cientos de personas pasan de largo ante mí, dedican un solo segundo a mi lienzo y se van.

Como digo, si me hubiera pintado Renoir, Van Gogh o el gran Picasso otro gallo cantaría, ¿pero, a Odilon Redon quién lo conoce? 

Aquí estoy yo, pintado por el gran simbolista, precursor del surrealismo, esperando poder compartir mis pinceladas con los visitantes, sin lograrlo.

En la pared de enfrente está Rousseau, él tiene la suerte de compartir apellido con un ilustre filósofo  que se estudia en las aulas y, como a la gente  le suena el nombre, le dedican 20 ó 30 segundos y algunos exclaman –¡anda, Rousseau también pintaba! –, sin tener en cuenta que en esta sala estamos los pintores del siglo XIX y que su ilustre tocayo paseó su palmito en el XVIII, pero eso da igual, no conocen nada ni del filósofo ni del pintor, solo que el nombre les suena. Eso, solo eso, es suficiente para que le dediquen tiempo.

Me acuerdo de cuando Beltrán  eligió el lienzo. Sí, Beltrán, lo de Odilon es un apodo por su madre Odile. Me eligió virgen, sin que yo conociese nada del mundo y empezó a plasmar hermosos trazos hasta por fin hacer de mí un precioso cuadro de un geranio.

Brillante, perfecto, lo que quieras, pero solo soy un cuadro de un geranio de Odilon Redon. ¿Quién me va a mirar? Que sí, que  Odilon fue muy culto, que fue amigo de Darwin y de Baudelaire e ilustró sus libros, pero la realidad es que casi nadie lo conoce. ¿Quién se va a sentar, durante horas, con su caja de lápices o pinceles, para copiarme? ¿Quién va a desear robarme? porque ni siquiera soy goloso para un robo, ni para eso debo servir. ¿Para mí, protección?, la mínima. No como para aquel Van Gogh del fondo, que todas las alarmas de la sala son por él.  Yo paso desapercibido, voy contando los meses, esperando al estudiante de arte de turno hasta que llega febrero,  entonces todo cambia: siempre vienen a verme, ¡bendito mes!, es cuando estudian a Redon en la escuela de arte. Me siento grande, a veces hasta siento pudor. Los alumnos se acercan y empiezan a observar hasta el más íntimo trazo de mi lienzo, desnudando todos mis secretos y yo, que no estoy acostumbrado, me ruborizo, me agobio y quiero darme la vuelta, pero ya veis, no puedo.

No obstante, dura poco, porque lo más importante de Odilon no son sus flores, sino los seres extraños; las inquietantes arañas que ríen o lloran; las fantasías; los temas oníricos y yo… solo soy una flor, una flor de maceta.

Sí, me pintó un genio, eso es un orgullo. Poco famoso, pero un genio, disfruté mucho mientras me construía, entonces era único, el más importante, el más amado, hasta el bendito momento de la última pincelada. ¡Qué momento más glorioso! a partir de ahí, ya ven ustedes en que hemos acabado. Ni 10 segundos me dedican los visitantes.

Si yo estuviera en una casa, una modesta casa donde no hubiera obras de arte, entonces sería importante. Cuando llegaran las visitas, mi dueño me enseñaría, contaría con detalles la historia de Odilon, de cuando ya era mayor y dejó los negros y empezó a usar pastel,  acuarelas y óleos para dar colorido a sus cuadros,  y se hizo famoso entre el gran público. Hablaría de mí y de cómo llegué a sus manos. Esa narración sería larga y entretenida. Yo sabría, palabra por palabra, lo que iba a decir. Me sentiría  grande y  amado.

Sé que no es el precio lo que hace que no puedan comprarme –no sería muy caro si saliera a subasta–, es que soy el único cuadro que representa al autor en esa época, en este museo, lo que me hace imprescindible para los que lo dirigen. En fin, que yo creo que eso no le importa a nadie más que a ellos.

Así que, únicamente por razones de estadística estoy aquí. Triste y despreciado en este gran museo, ocupando la misma sala que Monet, Degas, Van Gogh o Gauguin. Esperando que alguien me mire, al menos tantos segundos como a  mi amigo, el que comparte  nombre con el famoso Rousseau.

 

 

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peliculas de los 70 basadas en libros

Diez libros adaptados al cine en 1971

Hoy te traemos una selección de diez libros adaptados al cine de los que se hicieron películas en 1971, hace cincuenta años. En ella encontrarás novelas de culto, clásicos indiscutibles de la literatura, obras de ciencia ficción… incluso algo de literatura infantil. Pero también se citarán películas de directores como Stanley Kubrick, Luchino Visconti o Sam Peckinpah; largometrajes; con actores como Charlton Heston, Dustin Hoffman o Michael Caine; cine estadounidense pero también británico, italiano, australiano…

¿Estás seguro de que el libro siempre es mejor que la película? Porque en esta lista hay algunas de las mejores películas de los 70. ¿Por qué no lo compruebas?

1 · CARTER, de Ted Lewis

Publicado por Sajalín Editores con traducción de Damià Alou.

Ocho años después de su marcha, Jack Carter, sicario de la mafia londinense, regresa a su ciudad natal para acudir al funeral de su hermano. Muerto en sospechosas circunstancias, Jack comenzará a interrogar a aquellos que conocían al difunto. Sus jefes querrán que vuelva a Londres pero Jack no lo hará hasta saber la verdad y saciar su sed de venganza.

 Carter (originalmente titulada Jack’s Return Home) es considerada obra fundacional de la novela criminal británica moderna. Escrita en 1970, un año después tendría una adaptación fílmica protagonizada por Michael Caine en España conocida como Asesino implacable (Get Carter, de Mike Hodges) que hoy es película de culto y tuvo remake americano protagonizado por Sylvester Stallone en el año 2000.

En palabras de David Peace, autor del Cuarteto de Yorkshire, se trata de «la mejor novela negra británica que jamás haya leído». James Sallis, por su parte, afirma de ella que es «un retrato sin concesiones sobre un hombre al filo de la navaja en busca de redención».

Carter - Ted Lewis

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2 · CHARLIE Y LA FÁBRICA DE CHOCOLATE, de Roald Dahl

Publicado por la editorial Alfaguara con traducción de Verónica Head.

¿Qué os podemos contar de Charlie y la fábrica de chocolate que no sepáis? Si eres joven, quizás que antes de la versión cinematográfica del 2005 dirigida por Tim Burton hubo otra de 1971 que fue conocida en España como Un mundo de fantasía (Willy Wonka and the Chocolate Factory, Mel Stuart).

Una comedia musical infantil con Gene Wilder en el papel de Willy Wonka y un guion del que se ocupó el propio Roald Dahl.

La edición de la obra en la colección Alfaguara Clásicos viene acompañada de ilustraciones de Quentin Blake

Charlie y la fábrica de chocolate - Roald Dahl

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3 · DECAMERÓN, de Giovanni Boccaccio

Publicado por Alianza Editorial con traducción de Esther Benítez.

Escrita entre 1349 y 1351, el Decamerones una colección de cien cuentos que reúnen los más diversos aspectos de la vida humana. Y tratándose como se trata de una de las grandes obras de la literatura universal, no podía tener a un director cualquiera en su adaptación cinematográfica de 1971, que corrió a cargo de Pier Paolo Pasolini.

La película El decamerón (Il Decameron, Pier Paolo Pasolini) versiona nueve de las historias originales no tanto en una adaptación fiel de la obra como de su espíritu.

Decamerón - Giovanni Boccaccio

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4 · JOHNNY EMPUÑÓ SU FUSIL, de Dalton Trumbo

Publicado por Navona con traducción de José Luis Piquero.

Cuando el soldado Joe Bonham se despierta en un hospital, se encuentra que ha perdido brazos, piernas y rostro por el impacto de un obús. No puede ver, ni oír, ni hablar, pero mantiene la mente intacta y la única forma de recuperar algo de la humanidad que la guerra le ha arrebatado pasa por encontrar una forma de comunicarse.

Johnny empuñó su fusil es la novela antibelicista por excelencia. Escrita en 1939 por el periodista, escritor y guionista Dalton Trumbo, sería el propio autor quien la adaptaría a la gran pantalla en 1971. En España sería estrenada en 1973 bajo el título de Johnny cogió el fusil (Johnny Got His Gun, Dalton Trumbo).

Obra ganadora del National Book Award al libro más original de 1939.

Johnny empuñó su fusil - Dalton Trumbo

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5 · LA MUERTE EN VENECIA, de Thomas Mann

Publicado por Navona Editorial con traducción de Juan José del Solar.

«Perfecta y concisa, esta breve novela de Mann define, quizá mejor que sus otras obras, la humana condición de la tristeza», dice Alberto Manguel de esta obra del Premio Nobel Thomas Mann publicada en 1912. Su memorable adaptación al cine hace cincuenta años, Muerte en Venecia (Morte a Venezia) correría a cargo, nada más y nada menos, que de Luchino Visconti.

La muerte en Venecia - Thomas Mann

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6 · LA NARANJA MECÁNICA, de Anthony Burgess

Publicado por Booket con traducción de Ana Quijada.

La historia protagonizada por el sociópata Alex y sus tres drugo-amigos, pese a ser la obra más reconocida de Anthony Burgess, es más conocida por su versión cinematográfica homónima, La naranja mecánica (A Clockwork Orange), dirigida por Stanley Kubrick.

Una novela de anticipación publicada originalmente en 1962 que cada vez es más cercana a nuestra realidad.

La naranja mecánica - Anthony Burgess

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7 · LOS DEMONIOS DE LOUDUN, de Aldous Huxley

Publicado por Navona con traducción de Jaime Collyer.

Aldous Huxley, autor de Un mundo feliz, escribe en Los demonios de Loudun sobre un episodio histórico que tuvo lugar en Francia en el siglo XVII, el relato de unas monjas que decían estar poseídas por el demonio y Urbain Grandier, sacerdote que acabó quemado en la hoguera. Una historia real de obsesiones sexuales y brujería que inspiraría la película Los demonios (The Devils, Ken Russell).

Los demonios de Loudun - Aldous Huxley

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8 · PÁNICO AL AMANECER, de Kenneth Cook

Publicado por Sajalín Editores con traducción de Pedro Donoso.

El descenso a los infiernos de un profesor a la deriva en la Australia profunda. Un viaje al corazón de las tinieblas que es «un inquietante clásico de la literatura australiana» en palabras del Premio Nobel J. M. Coetzee.

Pánico al amanecer fue la polémica novela debut de Kenneth Cook. Escrita en 1961, diez años después tendría su versión en la gran pantalla titulada en España Despertar en el infierno (Wake in Fright, Ted Kotcheff).

De nuevo una novela de culto publicada por Sajalín Editores que tiene una adaptación cinematográfica convertida en una película de culto que llegaría incluso a ser nominada como mejor películas en el Festival de Cannes. Si quieres empezar a leerla, te dejamos a continuación el enlace a sus primeras páginas.

Pánico al amanecer - Kenneth Cook

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9 · PERROS DE PAJA, de Gordon Williams

Publicado por Mármara Ediciones con traducción de Susana García.

Sam Peckinpah en la dirección con Dustin Hoffman en el papel protagonista son el entrante de Perros de paja (Straw Dogs), película de 1971 inspirada en la novela homónima de Gordon Williams que tuvo un remake hace diez años. La historia del profesor George Magruder y su familia, que al instalarse en una recóndita granja de Nueva Inglaterra, lejos de conseguir la tranquilidad buscada, acabarán en una situación que les planteará un terrible dilema moral.

Perros de paja - Gordon Williams

Perros de paja en nuestra librería

10 · SOY LEYENDA, de Richard Matheson

Publicado por Ediciones Minotauro con traducción de Manuel Figueroa.

Soy leyenda fue adaptada al cine en 2007 con ese mismo título y Will Smith como protagonista, sí. Pero El último hombre… vivo (The Omega Man, Boris Sagal), protagonizada por Charlton Heston, es treinta años anterior y también se basa en la obra de Richard Matheson.

Antes de ella hubo otra adaptación más, El último hombre en la tierra (The Last Man on Earth, 1964), protagonizada por Vincent Price.

 También hay otra titulada I am Omega que salió directamente en vídeo. También del 2007 como la de Will Smith, solo que con Marc Dacascos. Pero qué quieres que te diga… Mejor dedica ese tiempo a leer la novela, que si ha sido tantas veces llevado al cine por algo será.

Soy leyenda - Richard Matheson

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Contenido Adicional · HAROLD Y MAUDE, de Colin Higgins

Publicado por Capitán Swing con traducción de Catalina Martínez Muñoz.

No me resistiré a añadir como EXTRA la recientemente salida a la venta Harold y Maude de Colin Higgins, guionista de la película homónima (Harold and Maude, Hal Ashby) porque, aunque la película de 1971 no se puede decir que esté basada en la novela (dado que la publicación del libro y el estreno del film fueron a la par), me parece tan maravillosa que no me resisto a incluirlas.

Si no la has visto, no te la pierdas. Pero antes, si puedes, mejor te lees el libro. 😉

EXTRA Harold y Maude

Harold y Maude en nuestra librería

Esperamos que hayas disfrutado de esta recomendación de libros adaptados al cine (y de películas de 1971). ^_^

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A la sillita de la reina, Lucía Mérida

Relato escrito por Lucía Mérida, alumna del taller de escritura La Libre (espaciolalibre.es)


-Ven, métete.- Me llama papá desde la orilla – Está agradable.

Su pelo largo se separa mojado en bucles de plastilina. Le llega hasta los hombros y se mezcla
con los negros de su pecho. Le daría para una trenza. Mamá nunca me ha dejado llevarlo largo
porque dice que eso es de choni y de adelantadilla. Cuando le contesto que es mi pelo, me
responde que será mi pelo cuando no viva yo en su casa, y que mientras ella pueda evitarlo no
voy a ir como una niña de las ventas. Ahora podré dejármelo como yo quiera.
– ¿Belén?
– Voy.
Me desabrocho la camisa. Una vez en biquini y con la carne de gallina por el viento, me miro el
pecho y me entran muchas ganas de taparme. A Carla, a Lidia y a mí, bueno, a todas en
realidad, nos ha cambiado el cuerpo en otoño y tenemos hinchados los pezones, los muslos y el
minini. Ahora sangro como cuando Tula está en celo. Meto compresas en la mochila, y
tampones, aunque no sé ponérmelos. Cuando pienso en estas cosas me arrepiento un poco de
haber dejado a mamá, porque no quiero que papá me enseñe, no creo que sepa. Y además dice
Carla que es muy difícil, y que a ella se lo tuvo que meter su madre. Que si una lo intenta hacer
sola no aguanta, porque duele como cuando te pasas con el bastoncillo de oído. Yo, en realidad,
creo que no me pondré tampones y ya está. Y así es menos lío. Y no tengo por qué decirle nada.
Como si me dejo la camisa puesta, vaya. Y así no se huele nada de nada.
– ¿No te la vas a quitar?
“Es que tengo un poco de frío, pero…” “si quieres nos salimos” “nono, es solo al entrar, o sea,
es por el repente”. Me la quito e indaga con la vista.
– Tienes el mismo cuerpo que tu madre.
Me sorprende que hable así de ella, con el paquete de Lays en una mano, con el agua salada
escapándose de la verticalidad de su ombligo, como si nuestro código tácito – no nombrarla, no
recordarla, no quererla-  pudiera crujirse en cualquier momento. Cuando llego al coche sigo
pensando en esto. A veces no entiendo las cosas de papá. Me sabe un poco mal pensar esto y no
decírselo, él quitándome la arena de los pies dándome fuerte con la toalla y yo riéndome y
pensando en realidad en estas cosas. No es que no lo entienda como no entiendo, por ejemplo,
cuando la abuela reza en latín, digo que no entiendo a lo mejor qué piensa. Me habla del
cuidado que hay que tener con los niños como a una adolescente de verdad, y yo le contesto
como responde Tara en Las Vidas de Marlene, le digo que tranquilo porque soy una chica lista,
y él me entiende y sigue conduciendo y conduciendo, y me dice qué quieres que pongamos, tú
mandas; pero después me hace sentarme atrás en una sillita de críos, en la misma sillita celeste
en la que me sentaba cuando tenía cuatro, o cinco, antes de que mamá me quitara de su lado.
Pero bueno, es igual porque papá y yo nos vemos como iguales, porque nos lo hemos dicho ya
dos veces. La primera en una venta de carretera por Badajoz, que yo tenía los ojos gordos y
recién llorados de haber soñado con mamá, y quedamos en tirar los dos nuestros móviles
cuando terminásemos el filete. Nos salimos al parque infantil de fuera y papá me subió en el
columpio y cuando estaba en lo más alto hice lo que me había pedido que era lanzarlos lo más
lejos que pudiese. Eso fue una promesa para los dos. O sea, se quitó su móvil que es el móvil
del trabajo y que se lo compró con sus ahorros. La segunda es más fuerte porque nos pasó como
cuando Lidia quiere darse un pico con Carlos y le da igual que esté delante porque somos un
pack. Pues así. Papá paró a por una mujer con los ojos pintados de morado y yo pensé que la
deseaba y me puse los auriculares porque tenemos confianza suficiente para eso. Me pidió que
me durmiera y yo no quería incomodarlo y cerré los ojos aunque por encima de We Can’t Stop
se escuchaban a veces los gemidos de la mujer. Pero no creo que él lo supiera porque yo me
hice bastante bien la dormida. Después de eso es como cuando Lidia y yo nos enseñamos los
pelos enconados o nos confesamos el relleno del top o ensayamos los chupetones en la otra y ya no hay nada que nos pueda extrañar de la otra y funcionamos como una sola. Ahora cuando
entramos en un bar nuevo miro a los camareros y pienso en cómo se quedarían si supieran que
papá me ha dejado hasta conducir su coche y en la suerte que es tener algo tan especial porque
los padres de mis amigas no huyen con ellas ni se atreven a dejarse llevar ni se atreven a hacer
crecer a sus hijas. Solo quieren retenerlas, como mamá hacía los viernes conmigo viendo
programas de decoración con su olor fuerte a aceituna, con la abuela de por medio peleándose
por que no habíamos probado su asqueroso flan. A mamá le tiembla la boca cuando la abuela le
dice que ha ganado peso o que están saliendo humedades o que esto no es una casa como Dios
manda. No lo noto yo solo, papá dice que lo hacía también cuando estaban juntos. Papá nunca
lloraría porque yo le contestara peor, él sabe enfrentarse a la vida de otra manera. Por ejemplo el
otro día estaba fumando mientras conducía y me dijo “métetelo” y cuando tosí por el sabor a
madera, el se rio. Y no le entristeció ni nada que a mí no me estuviera gustando. Me dijo “es que
el final es lo más malo Belencita”. Él se ríe y tira la colilla hacia delante en la carretera y la
apaga con una rueda. Una vez, en vez de apagarlo en el cenicero lo tire a la carretera como el
suele hacer y me dijo chica lista.
– Papá
“Dime guapa” me dice aparcando en el descampado donde vamos a hacer noche. “¿Tú cómo sabes cómo yo soy?”
– Pues porque eres mi hija. – Abre la puerta de atrás para desabrocharme de la sillita. Me coge
la palma de la mano- Y conozco esta línea,- Sigue hacia mis rodillas – y estas rodillas- Se
aproxima a mis tobillos – y el sitio donde te harás un tatuaje,- Me tira del vestido – e incluso
este vestido.
Yo me revuelvo un poco porque no estoy acostumbrada a que papá me toque.
“¿Por qué haces eso?” “Nono, o sea no…” “¿Por qué no quieres que te abrace?” “Nono, yo sí quiero, no era…perdona.” “Da igual” se sacude el semblante serio con la cabeza, como los perros mojados. Sonríe. “Vamos a intentarlo otra vez.”
Papá me acaricia el trozo de piel que rodea las correas de la sillita con la punta del índice. Hace
lo mismo con mi cuello y termina abrazándome y yo alzándole los brazos. Cuando termina
vuelve a ponerse cara a cara pero tiene la mirada humeante. Me toca los aros y los hombros
como si quisiera hacerme una inspección. Coge el colgante que me regaló mamá y sin previo
aviso tira de él y me lo rompe. Eso me asusta y quiero que pare pero cada vez que le llamo me
calla bajito. Sigue acariciándome la clavícula cada vez con más fuerza y su forma de respirar se
vuelve la de la noche con la mujer y mete la mano en mi top. Yo le pido que pare y me remuevo
pero no consigo quitarme las correas y le digo por favor para no me gusta le digo papá por favor
papá pero él está callado enviciado con mis muslos y yo me acuerdo de Carla y de lo que duelen
los tampones y me huele el pecho y lo besa y me tira del pezón como si quisiera arrancar una
etiqueta y yo ya no puedo más y le pateo la nariz. Él se aparta y tiembla de la rabia y yo creo
que me va a pegar ahí mismo con las venas de sus brazos o que me va dejar sola en el coche
amarrada y lloro avergonzada y lloro y me mira como al cuerpo de…
– No vuelvas a hacer eso – Sentencia. Vuelve a tocarme el principio de los muslos y va
escalando con fuerza con la mano yo me quedo quieta no quiero moverme ni un centímetro más,
tengo muchísimo miedo quiero que venga mamá no puedo moverme le dejo quitarme las
braguitas y tocarme los pelos nuevos siento sus uñas y me revuelvo otra vez y entonces él me
alza la mano como le hace mamá a Tula. Me paralizo. Me quedo quieta con mirada de peatón y
lo último que recuerdo es su voz susurrando:
– Chica lista.

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01 El Ojo de Gutenberg. Un espacio de Guillermo Busutil

EL OJO DE GUTENBERG. Los libros recomendados por Guillermo Busutil

«Los libros son los tatuajes de la memoria.» Con esta frase como eslogan, cita de su libro La cultura, querido Robinson (Fórcola, 2019), el escritor y periodista Guillermo Busutil inauguró el pasado viernes 9 de julio en nuestro canal de Youtube una sección personal llamada EL OJO DE GUTENBERG. Un espacio que estrenó con el poemario No puedes ser así (breve historia del mundo), de Luis García Montero (Visor, 2021), y en el que cada semana, a través de vídeos de alrededor de un minuto de duración, nos irá destacando aquellos libros que le parecen más interesantes.

05 Portada 'La cultura, querido Robinson'

Guillermo Busutil, que fue Director de la revista Mercurio durante doce años, es crítico cultural en La Vanguardia y articulista en La Calma Magazine. Entre sus últimos libros destacan Noticias del frente (2014), Vidas Prometidas (2011), Moleskine (2008), Nada sabe tan bien como la boca del verano (2005) y Drugstore (2003), además del citado La cultura, querido Robinson (2019). En 2017 recibió de la Asociación de la Prensa de Málaga la Medalla de Honor de Periodismo por su trayectoria; y este 2021, del Ministerio de Cultura y Deporte, el Premio Nacional de Periodismo Cultural. Por todo ello, como comprenderéis, en Librería Luces nos enorgullecemos de poder contar con sus sugerencias lectoras.

Este jueves 15 de julio compartimos su segunda recomendación, dedicada a Parte de mí, de Marta Sanz (Anagrama, 2021), el diario en Instagram que la autora escribió durante un año de pandemia.

Y a lo largo de este mes de julio, concretamente los martes 20 y 27, liberaremos dos recomendaciones más. ¿Quieres sabes de qué títulos nos hablará? Tendrás que esperar a los días del estreno para saberlos, pero lo que sí te podemos garantizar es que serán libros que merezcan la pena, así que no dudes en suscribirte a nuestro canal de Youtube para no perdértelos.

Acepta la palabra del que sabe.

LIBROS RECOMENDADOS ‘EN EL OJO DE GUTENBERG’ A FECHA DE HOY

📚No puedes ser así (breve historia del mundo), de Luis García Montero (Visor, 2021).

De momento sin hacer Cub. No puedes ser asi (Camisa).indd

👉 https://bit.ly/3hqxjv6

📚Parte de mí, de Marta Sanz (Anagrama, 2021).

NH672_Parte de mi.indd

👉 https://bit.ly/3xvzJ13

📖Empieza a leer ‘Parte de mí’

👉 https://bit.ly/36n6rWr

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