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Doctorow
Reproducimos una extracto de la interesante entrevista de Juan Gabriel Vásquez a E. L. Doctorow ( El País,Babelia 01/05/2010), en la que el escritor norteamericano habla de su excelente última novela, "Homer y Langley", publicada en nuestro país por Miscelánea.
PREGUNTA. En Homer y Langley hay un cierto grado de distorsión histórica. Los verdaderos hermanos Collyer murieron en 1947, pero usted les deja vivir hasta la década de los setenta. Y hay otras modificaciones de la realidad conocida. Usted escribió un ensayo en 1977, False Documents, en el cual alegaba que una narración histórica hecha de mentiras es más perspicaz, más aguda y más útil que una respetuosa de los hechos. Es algo que siempre ha hecho en sus novelas: contar la historia de una manera distinta. ¿Cómo se aplica esto a la nueva novela?
RESPUESTA. En su vida real, los hermanos Collyer fueron una especie de folclore instantáneo. Fueron famosos en la ciudad, la gente venía a ver su casa como si se tratara de un fenómeno de circo. Hay fotos del momento de su muerte, con las multitudes agolpándose frente a la casa y la policía sacando las cosas. Y hace unos siete años hubo un artículo en The New York Times donde se contaba que los Collyer no tuvieron herederos, así que la ciudad se apoderó de la casa. Estaba tan mal que tuvieron que echarla abajo, y en su lugar hicieron un parque. Esto queda en la Calle 128 con Quinta Avenida, en Harlem. Y hay allí una placa: "Parque de los Hermanos Collyer". Pues bien, el artículo hablaba de cómo los vecinos se opusieron a que su parque fuera bautizado en honor de estos ermitaños acumuladores y maniáticos. Y pensé: "Llevan cincuenta años muertos y todavía molestan a la gente".
P. Y entonces supo que tenía una historia.
R. Claro. El folclore es el paso previo al mito, igual que en la Iglesia la beatificación es el paso previo a la santificación. Homer y Langley tenían estatus mitológico en mi imaginación, y por eso decidí que no tenía que investigar demasiado: bastaba con interpretar el mito. Me sentí libre de cambiar cosas: como criaturas mitológicas, los hermanos son inmortales, así que puedo extender sus vidas. También mudé su casa de lugar. Yo necesitaba que vivieran frente a Central Park, y el parque termina en la Calle 110. Así que los puse a vivir alrededor de la Calle 92.
P. También invirtió el orden de sus nacimientos.
R. Sí. En la vida real, Homer era el mayor. Todo salió de la primera línea, claro. Un día me senté y escribí: "Soy Homer, el hermano ciego". Y era una línea tan evocativa... En ese momento supe que mi narrador sería el hermano menor, el protegido, que de alguna manera admira a Langley por haber estado en la guerra. Supe que la música sería importante en su vida de ciego, y que Langley iría por ahí coleccionando pianos para regalarle. En la vida real, los hermanos llegaron a acumular toneladas de periódicos. Eso es cierto, pero yo encontré una razón basada en su carácter: Langley está investigando el mundo entero -y esto antes de Google-, tratando de identificar los actos seminales del comportamiento humano para organizarlos en una especie de diario platónico, un diario que nunca pierda actualidad.
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