TROIKA

TROIKA. LA PERSPECTIVA NEVSKI - MI VIDA - LLUVIAS PRIMAVERALES

Editorial:
REINO DE CORDELIA, S. L.
Año de edición:
Materia BIC
FICCIÓN MODERNA Y CONTEMPORÁNEA
ISBN:
978-84-16968-73-2
Páginas:
464
Encuadernación:
Bolsillo
Disponibilidad:
Sin stock. A partir de SEPTIEMBRE
Colección:
NARRATIVA DE CORDELIA

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Se recopilan aquí tres de los mejores títulos de Gógol, Chéjov y Turguéniev, colosos de la novela que no ocultan su condición de precursores de la prosa moderna. Un singular y privilegiado viaje por las sinuosas rutas de la memoria y la identidad de Rusia. "La perspectiva Nevski", la principal de las novelas de Gógol centradas en San Petersburgo, es esencial para entender la hondura y la complejidad de su radical apuesta narrativa. "Mi vida" de Chéjov, pasó enseguida a la historia como el mayor y más logrado alegato a favor de la libertad del hombre en los estertores del zarismo. Y con "Lluvias primaverales" Turguéniev alcanzó la más depurada fórmula de su personal visión del amor como motor de la humanidad. Con esta Troika Víctor Andresco rinde homenaje a su padre, escritor, periodista y traductor, hijo de rusos exiliados en Suiza y Francia llegados a España al final de la Primera Guerra Mundial, que en 2019 hubiera cumplido cien años.

GOGOL, NIKOLAI
Nikolái Vasílievich Gógol (Sorochintsy, Ucrania, 1809-Moscú 1852) nació en el seno de una familia de pequeños terratenientes. Cuando aún estaba en el instituto escribió su primera obra, el poema Hans Küchelgarten (1828). Las malas críticas recibidas lo impulsaron a abandonar la literatura, pero pocos años más tarde, en 1831, publicó la primera parte de Las veladas en Dikanka, que resultó ser un gran éxito. Ese mi smo año entró en contacto con los círculos literarios de San Petersburgo. En 1832 apareció la segunda parte de Las veladas y en 1835 las recopilaciones Mirgorod y Arabescos (en la que se incluían los cuentos «La perspectiva Nevski», «El diario de un loco» y «El retrato»). En 1836, desilusionado por las polémicas que provocó su comedia El inspector, dejó Rusia. De 1838 a 1842 residió en Roma. En su casa de la Via Sistina escribió «El abrigo», Roma y el primer volumen de Las almas muertas, que fue aclamado por la crítica y el público. Pero su salud física y mental, ya muy deteriorada, se derrumbó al no poder acabar el segundo volumen, cuyo manuscrito quemó poco antes de morir.